Tú no matarás, Julia Navarro


Posguerra en Madrid. Catalina, una chica algo coqueta de buena familia, queda embarazada después de una fiesta en la pradera de San Isidro. Fernando, que la adora en secreto, ha visto cómo ésta se separaba de Marvin, un joven americano ex-combatiente con la República. Un tercer amigo, Eulogio, ve cómo su madre se ve obligada a ceder a las insinuaciones de un tendero, nuevo rico gracias al estraperlo y a sus contactos con el bando vencedor. Cuando el padre de Fernando es fusilado en la cárcel de las Comendadoras, se aceleran los acontecimientos, y los tres jóvenes deciden salir de España. El viaje los lleva a Alejandría y más tarde a París.
Tengo que reconocer que empecé a leer este libro a pesar de las críticas que había leído. El estilo de Julia Navarro, al menos en las obras anteriores, puede resultar cansino. Las historias se largan de forma exagerada, las conversaciones se repiten, no se distingue a los personajes por su forma de expresarse, el contexto histórico no armoniza siempre con la trama literaria, de modo que esta última aparece algo desparramada a lo largo de muchos años.
No faltan tampoco los elementos positivos, como las figuras de Samuel y Sara Wilson, o la de la bailarina Zahra. El lector que consigue superar las páginas y los saltos en el tiempo —especialmente el que convierte a Adela, la hija de la protagonista, de una niña de instituto en una mujer de 36 años, emancipada, con éxito y segura de sí misma— encuentra en la figura de Fernando huellas del Raskolnikov de Dostoyevski. La tozudez de Catalina, que puede poner de los nervios al lector, encuentra un giro interesante al final de la novela, y el tratamiento de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial es menos estereotípico que en las anteriores novelas de esta autora.
Julia Navarro es de mi generación, y como tal conoce las dos guerras, la anarquía prebélica en España y la represión franquista de oídos y de referencias. Las madres de Catalina y Fernando expresan en las últimas páginas algunas ideas políticas sobre la llamada transición que, probablemente, comparte la autora.
En definitiva, la novela puede resultar atractiva si no se esperan grandes derroches literarios.

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