Gorrión rojo, Jason Matthews

Jason Matthews, el autor de este libro, ha trabajado durante muchos años en la CIA. Este hecho se subraya en las biografías y en la publicidad de la novela para situarlo como fuente autorizada. Puede ser que sea importante, y puede ser que sea verdad lo que cuenta, o no. Desde el punto de vista narrativo es irrelevante. Gorrión rojo, aparecida hace 5 años, es una novela de espías trepidante, con descripciones muy detalladas del modus operandi de los servicios secretos, de la cooperación y las luchas fratricidas entre las diversas agencias, y con una escala de prioridades clara. Los Estados Unidos son los buenos, la Rusia de Putin los malos. Sin problemas, ya estamos acostumbrados a que se describan así las cosas y no voy a discutirlo.
La película que ha salido a las carteleras este año es, al parecer (no la he visto), una versión resumida, centrada en los aspectos de violencia y sexo. Hay que decir que la trama se presta a ello, aunque tanto la una como el otro no ocupen en el libro el tema principal, y se describen sin morbo alguno.
Dominica Egorova es hija de un profesor universitario y una violinista, y tiene ante sí una carrera muy prometedora como bailarina. Posee una intuición especial, que se refleja en auras de colores que envuelven a sus interlocutores. No es clarividente, pero destaca por este singular don. Una lesión provocada por una de sus mayores competidoras por lograr entrar en el Bolshoi impide a Dominica continuar con esta carrera. Su tío, subdirector del SVR (Antes KGB), le presenta un panorama prometedor para una joven patriota. Su primera misión le abre los ojos acerca del mundo al que está accediendo. La muerte de su padre y la precaria situación en que se encuentra su madre la llevan a aceptar la trayectoria diseñada por su tío: la escuela de “gorriones” o espías especializados en el uso de la seducción para captar informantes e información.
Una vez pasadas las primeras 40 páginas, que pueden resultar algo lentas, la novela desarrolla un dinamismo espectacular. Cada capítulo finaliza con una receta de cocina de alguno de los platos mencionados en la narración. Interesante variante.
El final abierto anuncia la aparición de secuelas en torno a esta singular espía.

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