Sarna con gusto, César Pérez Gellida

Este libro es la cuarta entrega de la serie de novelas negras en torno a Ramiro Sancho, el inspector pelirrojo de la policía de Valladolid. Al mismo tiempo, sirve de precuela de otras secuelas, introduciendo como nuevo factor la Congregación de los Hombres Puros, una multinacional del crimen con cierto aire de secta religiosa, que encontramos de nuevo en Khimera. Los ingredientes son parecidos a las tres primeras entregas: un hecho criminal, en este caso un secuestro, un departamento de policía, pistas y cebos, todo ello con una banda musical cortesía de grupos hispanos de las dos últimas décadas del pasado milenio. El ritmo es trepidante como de costumbre, y la narración descarnada. A lo largo del libro aparecen algunos personajes ya conocidos, como Erika Lopetegui, los inspectores islandeses e irlandeses que ayudaron a Sancho en las otras novelas y el policía de la motorizada que mueve jugadores de rugby.

A diferencia de la primera novela de este autor, y en concordancia con la segunda y la tercera, se van incorporando argumentos de fantasía, ciencia-ficción o religión-ficción, como una misteriosa sociedad secreta con sicarios. Con ello se aleja Gellida de la novela negra clásica, que tiene generalmente los pies en la tierra. También evoluciona el estilo de escritura del autor, que se recrea a mi gusto excesivamente en juegos de palabras y de ideas, y que acelera el ritmo narrativo suprimiendo cualquier tipo de relleno. Las tramas van siendo menos verosímiles, y César introduce citas de otros autores contemporáneos e incluso un cameo de sí mismo. De todos modos, es una novela que engancha hasta la última página.

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