Máquinas como yo, Ian McEwan


Empecé a leer este libro con interés, pues este autor inglés es uno de mis favoritos, y el tema es prometedor. El planteamiento es interesante: McEwan construye una mini-distopía situando la acción en los años 80 y modificando algunos hechos históricos, como el resultado de la guerra de las Malvinas y el ascenso político de Tony Blair. El protagonista, Charlie Friend, que gana su sustento malamente negociando online con divisas, se compra uno de los primeros androides dotados de inteligencia artificial, que responde al original nombre de Adán, y lo programa a su gusto junto con Miranda, su joven amante. Poco después de su activación, Charlie comienza a darse cuenta de que, a pesar de su inteligencia y sus «sentimientos», Adán tiene dificultades para comprender o asimilar determinadas pautas de la conducta humana. Un turbio episodio en la vida de Miranda y los acontecimientos históricos contribuyen a crear situaciones en las que Adán no se «comporta» como le gustaría a su propietario.
Los temas que trata de forma implícita el autor son altamente interesantes: ¿Qué nos hace humanos?, ¿A qué consecuencias llega una inteligencia muy superior a la nuestra en situaciones equiparables?, ¿Puede exigirse responsabilidad a una máquina? ¿Es la consciencia de nosotros mismos lo que nos convierte en humanos? Una conversación de Charlie con el científico Alan Turing, uno de los pioneros de la inteligencia artificial, resume y lleva a sus últimas consecuencias estas consideraciones. La relevancia de estas cuestiones es indudable, y su tratamiento, al menos, original. No obstante, la novela no me parece del todo lograda. Los temas se exponen algo deslavazados, el ritmo de la narración varía con frecuencia, y las referencias sexuales (no descripciones en sentido estricto) resultan a veces algo groseras.

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