Los testamentos, Margaret Atwood


La secuela de El cuento de la criada ha salido 35 años después de la novela original y, curiosamente, entre la segunda y la tercera temporada de la serie televisiva de Hulu. No hace falta pensar mal para darse la cuenta del sentido de esta novela. De alguna manera, ambas forman una unidad en su descripción de la corrupta teocracia de Gilead. Si la narradora de la primera parte utilizó una serie de casetes (de las del boli bic, seguramente), la segunda novela recoge narraciones de otras personas: dos hermanas sin saberlo, una crecida en Gilead y la otra en Canadá, y una misteriosa narradora que resulta ser una de las Tías y que esconde su manuscrito en un libro del recién canonizado (en la vida real) Cardenal Newmann. Repiten algunos personajes de la primera parte, entre ellos todas las Tías, alguna Criada y algún Comandante.
No es destripar el libro si menciono que trata de la decadencia de Gilead, narrada por algunos de sus personajes. La resistencia con el nombre Mayday y sus agentes dentro de Gilead asume un papel esencial, al igual que las luchas internas en la sociedad puritana que ya conocimos en la primera parte.
Se lee con agilidad y con gusto, al igual que la primera parte. No he visto las series ni la película sobre la primera parte rodada hace ya muchos años, pero comprendo que pueda tener éxito, sobre todo si se añaden dosis importantes de “sex and crime”, como es habitual en las series modernas.

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