Laín: el bastardo, Francisco Narla

Como ya he escrito varias veces en este blog, Francisco Narla es un narrador sensacional. No sólo en las novelas largas como Ronín o Assur, sino también y precisamente en otras obras más cortas como Donde aúllan las colinas. En Laín: el bastardo, Narla se atreve nada menos que con el Siglo XII. Reinado de Fernando III y Alfonso X, varias cruzadas con poco éxito, la hegemonía de los turcos en el Oriente Medio, amenazada por los mongoles de Gengis Kahn. A esto se suman intrigas, órdenes militares, implicaciones diplomáticas, tráfico de reliquias y algo así como un tímido primer Renacimiento en Europa y grandes cabezas como Alberto Magno y Tomás de Aquino, por citar sólo las occidentales.
En medio de este escenario, Narla sitúa a Laín, hijo bastardo del Señor de San Paio en la provincia de Lugo. La vida que puede esperar en esos años un joven nacido en esas circunstancias no es muy halagüeña. Por eso, y por cumplir el juramento a su padre cuando éste se pone en camino hacia Palestina, el despierto galleguiño se embarca en una aventura que lo lleva por una gran parte del mundo conocido, impulsado por el honor, por la venganza y, finalmente, también por el amor.
Con todas las reservas normales a una novela histórica, especialmente en unos siglos que nos han dejado pocos documentos y muchas incógnitas, se disfruta leyendo este libro, presentado como relato de un juglar mujeriego que está siempre a la búsqueda de historias y mujeres.
Muy buena novela, con un pequeño borrón a mi modo de ver. Al comienzo de la Estrofa XI incluye una descripción pornográfica de la iniciación viril del muchacho. Unas páginas innecesarias que me impiden recomendar sin reservas esta obra.

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