El eco de los disparos, Edurne Portela

Antes de comenzar a escribir narrativa, Edurne Portela ha desarrollado una trayectoria profesional universitaria en los Estados Unidos. Este libro no es una novela, aunque contenga algunos elementos de narrativa autobiográfica, sino un estudio sociológico sobre el proceso de normalización de la sociedad vasca (y en parte también la española) después de que ETA renunciara a la lucha armada.
Un tema nada fácil, que Portela afronta por dos vías: una teórica y otra mediática, recogiendo ejemplos significativos de la literatura, la fotografía y el cine actuales.
El “silencio cómplice”, la “equidistancia” o la dificultad para ver una situación con los ojos del otro son algunos de los temas y términos recurrentes en sus consideraciones. Debe mencionarse que, en cierto sentido, es una visión desde “dentro” (Portela fue testigo directo de atentados, y vivió en su propia familia todos los sobreentendidos y las pautas tácitas de las últimas décadas de la lucha, incluyendo las “precisiones” terminológicas, pero madurada a muchos miles de kilómetros de Euskadi. Es llamativo que Portela considere necesario justificarse y reivindicar su derecho a exponer postura, en la que no esconde su condena de la violencia de ETA y de los conocidos excesos de los órganos estatales, incluyendo los GAL.
Para mí, este libro ha supuesto el descubrimiento de algunos autores y algunos cineastas actuales que afrontan este tema desde enfoques muy distintos, incluyendo la vía “jocosa” de Ocho apellidos vascos o Fe de etarras, pero también esbozos más serios como Negociador, Tiro en la cabeza o Asier ETA biok. Portela analiza especialmente la reacción de los medios, de los partidos y de las asociaciones de víctimas ante estos intentos de plasmar en arte este capítulo nefasto de la historia.
Me parece una lectura muy interesante por las perspectivas que aporta.

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