La escoba del sistema, David Foster Wallace

Tengo que reconocer que me ha costado acabar esta novela. Hacía tiempo que quería leer algo substancioso de este genial autor después de leer su ensayo/conferencia «Esto es agua» y de haber comenzado su colección de ensayos «Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer». No es una novela convencional que pueda describirse mediante una trama, pero tampoco es una meta-novela al estilo de Cortázar o el Ulises de Joyce. He ido alternando el castellano con el inglés original, pues el libro pierde bastante en cualquier traducción.
Lenore Beadsman, la joven telefonista en torno a la cual se desarrollan las variadas tramas de esta novela, está en crisis permanente de identidad, fomentada por su jefe y novio neurótico, por su bisabuela, que supuestamente ha escapado de un asilo junto con dos docenas de pacientes y empleados, y su cacatúa, que comienza a hablar como resultado de un tratamiento con un alimento para bebés elaborado por su padre, combinando frases soeces con mensajes religiosos.
La sucesión de situaciones disparatadas, desde el teatro familiar como terapia en la familia de la hermana de Lenore hasta el predicador televisivo que se hace con la cacatúa, o el genial hermano mutilado de Lenore, que financia sus drogas ayudando a otros estudiantes en sus trabajos de filosofía en el College, no tiene como fin hacer reír al lector, sino llamar su atención sobre las contradicciones de la sociedad norteamericana. Lamentablemente, como corresponde a la vida y trayectoria de este autor, no ofrece soluciones.
En definitiva, una experiencia interesante, que invita a reflexionar.

Añado ahora el comentario de Miguel en su invitación por mail a elegir lectura para el verano.

La escoba del sistema (David Foster Wallace): En cuanto me describieron la premisa de “La Broma Infinita”, la novela más exitosa y polarizante de DFW, supe que sería una lectura obligada para mí. Tardé lo mío en terminarla pero me quedé con muchas ganas de leer más de este autor que tan bien ha logrado captar el desconcierto de toda una generación de estadounidenses educados por sus televisores y alimentados por comida basura. Esta fue su primera novela, escrita en los descansos que tomaba DFW de su tesis en filosofía. Pero, al contrario que en la broma infinita, esta novela no tiene nada de densa o pesada. Realismo mágico, costumbrismo USA y mofa social en una novela llena de personajes magníficos y situaciones absurdas.

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