Recordarán tu nombre, Lorenzo Silva

Relato de ficción de Lorenzo Silva, que sigue el modelo de Javier Cercas en Soldados de Salamina o El monarca de las sombras. El personaje elegido por Silva es el general José Aranguren Roldán, general de brigada de la Guardia Civil con mando en Barcelona en la fecha del llamado alzamiento o rebelión, según la perspectiva, del 18 de julio de 1936. Silva esboza una semblanza de este militar a lo largo de su carrera, establecimiento una y otra vez conexiones con la propia familia del autor.
Como la historia es conocida, puede adelantarse que Aranguren fue, en cierto modo, el que inclinó la balanza de las luchas iniciales en Barcelona en favor de las fuerzas de orden público de la República, aliadas con las milicias anarquistas y otros grupos políticos que, en definitiva, se harían con el mando en la Ciudad Condal hasta el final de la Guerra Civil. Aranguren fue juzgado al acabar la guerra en uno de los tristemente famosos consejos de guerra, y fusilado días más tarde.
Silva describe con su típica narrativa la vida de Aranguren y su familia, entrelazándola con miembros de su propia familia y con los personajes más destacados de esas jornadas cruciales, no sólo para la guerra, sino para la sociedad española hasta nuestros días. Silva se remonta como suele a la guerra de Marruecos, que de alguna manera preparó el nido en el que germinó y maduró el conflicto. Las simpatías políticas de Silva son conocidas, por tanto no sorprende que utilice una terminología y una narrativa que condena y descalifica la sublevación, sin dejar por otro lado de mencionar los desmanes de las masas armadas a partir de 1931, la cruenta revolución de Asturias y su no menos cruenta represión y la incapacidad de la República para controlar la situación. Está en su derecho de hacerlo así. En particular, la figura de Francisco Franco es ridiculizada sistemáticamente, poniéndose repetidamente en duda su aptitud como militar y como regente. Repito: está en su derecho de interpretar así la historia.
La figura del general Aranguren, la del coronel/general Escobar (el grado se le suprimió al acabar la guerra) y la de otros militares menos conocidos que se opusieron a la rebelión, no por convicciones políticas, sino por su lealtad a la República, surgen heroicamente de una narración quizá demasiado profusa y algo cansina. Otros protagonistas, como Mola, Sanjurjo, Godet y Franco, salen en cambio bastante malparados, a diferencia de los anarquistas Durruti y Ascaso, que alcanzan casi el grado de mártires de la democracia (una trágica contradicción en el caso de los dos sangrientos dirigentes anarquistas).
En definitiva, Silva vuelve una y otra vez a su tesis de que la rebelión (o el alzamiento), por mencionarlos sin adjetivos, no puede justificarse. Al menos la moraleja está clara.
Una novela-historia interesante, que añade un personaje más, injustamente olvidado según el autor, a la historia de la Guerra Civil.

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