Los años de peregrinación del chico sin color, Haruki Murakami

La novela más reciente de Haruki Murakami, que un año más se ha quedado sin premio Nobel, es más completa y compacta que otras de sus últimas creaciones. No cambia el estilo peculiar de Murakami, sobre todo sus narraciones exhaustivas de detalles aparentemente secundarios que, una vez acostumbrado el lector, contribuyen a crear el ritmo de sus escritos. No puede faltar el segundo plano, esos mundos paralelos característicos de Murakami, aunque esta vez ocupan un papel más secundario. La novela es más “real”, más “factible” que otras.

Tsukuru Tazaki es un ingeniero que hace honor a su nombre “creando” estaciones de tren. Años atrás, en la adolescencia, tuvo una pandilla formada por cinco amigos inseparables, tres chicos y dos chicas. Tsukuru es el único en cuyo nombre no aparece ningún color. Este hecho, unido a la serie de sonatas de Liszt conocida como los “Años de peregrinación” que acompaña toda la trama explican el título del libro. Tsukuru sufrió un trauma cuando, después de mudarse de Nagoya a Tokio, los miembros de su pandilla declararon terminada su amistad, sin explicarle los motivos

Tsukuru es el típico protagonista de Murakami, solitario, algo perdedor, poco ambicioso, en la década de los treinta. Un día, animado por una amiga, se decide a resolver los enigmas de su pasado. Un libro indispensable para los lectores de Murakami.

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