El señor de los pájaros, Yoko Ogawa


Pienso que el secreto y el aspecto más llamativo de la obra de Yoko Ogawa es su prosa serena, algo que comparte con otros autores de culturas y épocas muy diferentes, como Robert Seethaler o Graham Greene, por poner solo unos ejemplos. La trama se despliega sin sobresaltos, aunque se narren sucesos inquietantes o dolorosos. Los personajes afrontan en algunos casos situaciones difíciles, como el fallecimiento de un pariente, o un problema de infidelidad familiar, pero siguen avanzando en su vida y, de algún modo, logran encontrar su lugar.
El señor de los pájaros narra la vida de dos hermanos desiguales. Uno de ellos habla en un idioma propio, que solo entiende su hermano y su único interés son los pájaros, en especial los pájaros cantores. De algún modo, el «hermano mayor» puede entender lo que hablan los pájaros y reproducir sus llamadas. Llevan una vida sencilla, siguiendo pautas de vida repetitivas y monótonas. Se ocupa de un aviario en el jardín de un parvulario cercano. Cuando muere, asume su tarea el hermano pequeño, que trabaja de administrador en una residencia cercana, y que comparte su amor por los pájaros y lo transmite a sus conocidos. Los niños del parvulario y del barrio lo conocen por el «Señor de los pequeños pájaros».

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