
He leído este libro después de El correo del crepúsculo, de la misma autora. Ambos libros tienen mucho en común. No solo el género, la healing fiction, sino también el entorno en que tiene lugar la misteriosa acción. Se trata de una calle oculta a las personas normales, y situada junto a un antiguo templo. Los espíritus que ahí viven, algunos de ellos parte de las mitologías japonesas, con elementos de animales como gatos o zorros, no conocen realmente bien a los humanos. Kogetsu, el propietario de la Confitería Kohaku en dicha calle, recibe a clientes que acceden a su tienda sin saber bien cómo, y les ayuda con dulces en apariencia mágicos. A lo largo del libro conocemos a cuatro clientes, y en el quinto capítulo la historia de Kogetsu mismo.
Aunque me ha gustado, tengo que decir que agradezco que sea un libro tan breve. La calidad literaria, en la medida en que permite apreciarlo una traducción de una lengua tan distinta, es limitada, y los personajes tienen rasgos demasiado simples. Las historias son previsibles, y a veces se tiene la sensación de leer una fábula para niños, a pesar de que los temas no lo son necesariamente. Este es uno de los aspectos que algunos critican en la healing fiction: el tono positivo y el carácter didáctico son tan patentes, que las novelas saben a poco, a pesar del buen sabor de boca que dejan. Quizá es acertada la comparación con los dulces: son agradables de comer, pero no quitan el hambre. En un podcast que suelo seguir se critican algunos de estos rasgos, y se plantea si la literatura, o el arte en general, debe tener como fin que el «usuario» se sienta bien. El podcast está en https://creators.spotify.com/pod/profile/unapregunta-literal/episodes/Qu-es-la-healing-fiction-e3gctls/a-achdtcn
De todos modos, no me parece mal leer este tipo de libros, en contraposición o como complemento a literatura más seria o más problematizante.
Amazon cierra su presentación del libro con esta frase, que me parece acertada: «Y mientras las vidas de sus clientes se transforman enfrentándolos a sus miedos y ayudándolos a encontrar un nuevo camino, Kogetsu también se embarca en su propio viaje: comprender qué significa ser humano y por qué un acto de bondad puede cambiar el curso de una vida.»
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