
Esta novela de Juan Gómez-Jurado ha salido al mercado acompañada o presentada por un enorme aparato de marketing. Ya estamos acostumbrados. Ha sido así con todas las novelas de la saga de la Reina Roja, una saga que se ha apagado como se apaga el fuego de un papel: por falta de sustancia. Mentira viene con la pretensión de encandilar al lector, con personajes nuevos, con una trama policíaca intrincada, a la Agatha Christie, en la que las sospechas se van desplazando de una persona a otra, y se solucionan en una escenificación digna del mejor Poirot. A esto se suma un paisaje opresivo, un paisaje nevado cerca del puerto de Somiedo en Asturias y un pueblo mínimo que encierra mentiras y odios de muchos decenios. A todo ello se suma el elemento central de Mentira: una mentirosa profesional, especialista en manipular situaciones en beneficio de sus clientes, dirigida por un misterioso Barón, que resume su filosofía vital en una serie de principios acerca de cómo funcionan la sociedad y las personas.
No hace falta decir que Gómez-Jurado entiende su oficio. Sin embargo, después de leerlo, me quedan dudas acerca de si ha valido la pena o no. En primer lugar, le sobran páginas. El ritmo supuestamente vertiginoso, marcado por dos relojes mortales —una infección en una pierna de la protagonista, consecuencia de un accidente, y el tratamiento de Pablo, su hermano, que padece una enfermedad rara y precisa una medicación personalizada— se ve contradecido por conversaciones interminables y por repeticiones. Tanto en la trama como en el lenguaje mismo. Algunas frases aparecen más de una vez a pocas páginas de distancia, despertando la sospecha de que el autor se sirve de alguna herramienta de IA en su escritura. Esto último dicho, no como crítica, sino solamente como sensación.
En definitiva: no me parece un novelón, sino un producto comercial más.
La opinión de los demás:
«Lleva al límite la figura del narrador no fiable, eje de un sofisticado dispositivo literario que sostiene la intriga». Cadena SER
«Mezcla varios subgéneros con homenajes a clásicos. Hay juego y hay ironía. Decir más sería estropearlo». El País
«El punto de partida de Mentira es subvertir la convención más importante del thriller: la mentira no es el accidente, es el tablero». COPE