Lo hicimos bien, chico, Anthony Hopkins


He leído las memorias de Anthony Hopkins en el marco de un taller de lectura organizado por la biblioteca municipal de Madrid. Además de la lectura, esta actividad incluye una cierta moderación, un foto, chats individuales y varios encuentros por Teams-Vídeo. Ya hablaré de mi experiencia con este formato. En esta reseña recojo como de costumbre mis impresiones sobre el libro.
Es de suponer que Hopkins ha contado con ayuda en la redacción de su libro. En cualquier caso, y a diferencia de otras autobiografías, el libro contiene numerosas citas de obras de teatro y novelas, así como de películas, y muchos datos de carácter histórico, político y cultural.
Algunos temas recurrentes en el libro, como en la vida de este fabuloso actor, son su origen galés, su difícil carácter, en el que influye seguramente su síndrome de Asperger o autismo, su alcoholismo a lo largo de varias décadas y su entusiasmo por la interpretación, tanto en teatro como en el cine, en donde encontró su vocación y su pasión. No hay muchos actores que hayan recibido dos veces el óscar a mejor protagonista. Su vida familiar fue muy agitada. Varios matrimonios y la separación de su hija a una edad muy temprana son la consecuencia.
En el plano profesional, Hopkins destacó tanto por sus dotes de interpretación como por su enorme capacidad de trabajo. Cada obra en la que tomaba parte exigía el máximo de él, lo que llamaba la atención de compañeros, espectadores y críticos.
Como es natural, no todos los aspectos de la biografía resultan interesantes, pero en general la obra se lee con fluidez y con gusto. He leído algunos capítulos en paralelo en inglés y me han llamado la atención ciertas «licencias» del traductor.
Recomiendo la lectura a los seguidores de este cineasta y, en general, del desarrollo del cine en los últimos cuarenta años.

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