Mañana matarán a Daniel, Aroa Moreno Durán


Aroa Moreno Durán nació en 1981 y estudió periodismo. Como escritora ha cosechado ya algunos éxitos con sus biografías de Frida Kahlo, García Lorca y Almudena Grandes, así como dos novelas sobre situaciones políticas extremas, como la República Democrática Alemana o el País Vasco. Este libro, que rememora de forma novelada las últimas ejecuciones del franquismo, es fruto de un trabajo de investigación, dentro de lo posible. Según la legislación vigente, algunos documentos siguen siendo material clasificado. Yo me acuerdo perfectamente del revuelo originado por aquellas ejecuciones en septiembre de 1975, de las protestas internacionales, del intento de intervención de los obispos españoles y del Papa Pablo VI y de muchos políticos, como el presidente de México o el de Suecia, Olof Palme.
Los cinco fusilados (dos de ellos miembros de ETA, tres miembros del FRAP) fueron acusados de dos asesinatos. Está suficientemente documentado, que aquellos juicios, instruidos por tribunales militares, distaban mucho de lo que se entiende por justicia procesual. No voy a entrar de ningún modo en un juicio sobre la objetividad o la postura que asume la autora. La elección de las palabras y la selección de las fuentes caen, como es natural, en el ámbito de la autora. En su tiempo oí hablar en directo de muchos de los temas que se describen, como el trabajo de la Brigada Política Social, las torturas en la Dirección General de Seguridad, la censura, el trabajo de la policía, etc.
Pienso que la autora no tiene perspectiva para juzgar como lo hace los procesos que precedieron y siguieron a la muerte de Franco. Creo que no me equivoco si digo que el proceso de transición a una democracia salió en general mucho mejor de lo que parecía razonable esperar, a pesar de las fuerzas que intentaban dinamitarlo. Moreno incluye en su libro una interesante estadística: desde 1975 hasta 1983 se produjeron en España 591 muertes por violencia política: 49 víctimas de grupos de extrema derecha, 16 de grupos antiterroristas, 62 a causa de la represión de la policía o en cárceles, 344 a mano de grupos de ETA y la izquierda armada y 51 del GRAPO. Estas cifras son más que elocuentes.
En definitiva, he leído el libro —no con gusto, pues se trata de la vida de personas concretas— y no me ha hecho cambiar ni revisar ninguna opinión. Leeré otro libro que ha escrito la misma autora sobre una familia en la República Democrática Alemana, que ha sido alabado por Fernando Aramburu, al que considero una persona razonable y un buen escritor.

Esta entrada ha sido publicada en Historia, Novela y etiquetada como . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta