El pequeño mentiroso, Mitch Albom


Una novela inusual sobre el holocausto, tanto por el lugar elegido para la trama —Grecia, ocupada por los fascistas italianos y los nazis— como por el autor, un publicista y activista humanitario de Detroit. Mitch Albom se convirtió en un escritor de fama por su libro documental Martes con mi viejo profesor, al que siguieron otras novelas, de aire muy diverso, muchas de ellas con un cierto toque de healing fiction.
El pequeño mentiroso relata la historia de dos hermanos, Sebastian y Nico, y una amiga de ambos, Fannie. Los tres niños, judíos griegos de Salonica, son testigos o víctimas de la reclusión de los judíos de esta ciudad griega en 1943 y de su posterior traslado a los campos de exterminio en Polonia. Al comienzo de la guerra vivían en Salonica 50.000 judíos, de los que solo regresaron unos 2.000 al final de la misma. Nico, el más joven de los dos hermanos, recibió el mote de Chioni, nieve en griego, por su carácter cándido y su incapacidad de decir mentiras. Cuando comienza la deportación de los judíos, un oficial nazi, Udo Graf, convence al joven Nico para que cuente entre los prisioneros que se dirigen al norte, en donde se alojarán en casas nuevas y podrán trabajar. Decepcionado al conocer la verdad, Nico se convierte en un mentiroso compulsivo.
Hace falta mucho valor para escribir una novela sobre este tema, y mucho más para darle un enfoque tan poco convencional, con la Verdad como narradora principal y prolongación de la narración hasta bien entrada el final del siglo pasado.
La novela está muy bien escrita. Amazon destaca entre los motivos para leerla:
– La exploración de la verdad y la mentira como tema atemporal que conecta con los lectores.
– Una historia poco conocida del Holocausto, de gran impacto histórico y emocional.
Puedo suscribir esta opinión, sin que sirva de precedente.

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