La noche de los tiempos, Antonio Muñoz-Molina

En una de las citas de la solapa trasera del libro se dice que Antonio Muñoz-Molina es un escritor valiente. Y tiene razón. También hace falta valor para afrontar las casi mil páginas de esta novela. De todos modos, vale la pena. No es un libro para los que quieren acción. En la novela, aparte de la Guerra Civil y un lío amoroso, no pasa realmente mucho. Muñoz-Molina sitúa su trama en un entorno y unas fechas explosivas, en torno al 18 de julio de 1936, y consigue sin embargo que el protagonismo quede en sus ‘pequeños’ personajes.

Ignacio Abel, un arquitecto de ideas políticas socialistas, vinculado a través de su mujer a círculos de la familia media alta del Madrid de los años treinta, se enzarza en un idilio con una americana divorciada que recorre Europa con una beca. Después de distinta vicisitudes consigue salir de España para trabajar como profesor invitado en una universidad de Estados Unidos. La novela se construye sobre los recuerdos y las sensaciones de Ignacio durante el viaje en tren a la pequeña localidad, su llegada y los primeros días.

Muñoz Molina tiene una especial habilidad para construir y describir personajes realistas, asequibles al lector. En este caso son el mismo Abel, su mujer y sus dos hijos, su amante, e incluso algunos personajes reales como Negrín o Bergamín, y géneros o tipos, como los milicianos en el Madrid del comienzo de la guerra.

En cuanto al levantamiento armado, la anarquía y lucha de grupos en la España republicana, el comportamiento de las tropas de uno y otro lado, el autor se limita a repetir ideas y pautas que suenan algo a tópico. Quizá sea éste el punto más débil de una novela que, desde luego, puedo recomendar.

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