Sidi, Arturo Pérez-Reverte


Es de sobra conocido que Pérez-Reverte se siente a gusto describiendo batallas. Es, por consiguiente, lógico, que, después de Trafalgar, el asedio de Cádiz, el 2 de mayo y la saga de Alatriste, dedique una novela al Cid. En esta novela se narra un periodo de tiempo relativamente corto en torno al año 1082, durante el cual el Cid, desterrado de Castilla, emprende diversas campañas como mercenario al frente de una pequeña mesnada, antes de ofrecer sus servicios a diversos reyes y de llevar a cabo varias conquistas bajo el mando del rey moro de Zaragoza.
La batalla de Almenar, que enfrentó a las tropas moras y cristianas de Zaragoza contra los ejércitos del rey moro de Lérida, el rey de Aragón y el conde de Barcelona, Berenguer Ramón II, constituye el punto álgido de la narración. Como de costumbre, Reverte describe con detalle los pormenores de la preparación y el transcurso de la batalla, utilizando términos técnicos y un moderado arcaicismo en el lenguaje. No obstante, el tema central es sin duda la personalidad del Cid, que en la novela es analizada por sus aliados y sus enemigos, mientras que el guerrero mismo se mueve por sus páginas como una figura en cierto modo impenetrable, pero siempre presente en las personas que lo rodean.
La exactitud histórica de los hechos descritos, incluyendo sus historias familiares, las relaciones entre los reinos y las taifas, un escarceo amoroso con la hermana viuda del rey moro de Zaragoza y el modo en que llegaron a sus manos la legendaria Tizona y el caballo Babieca, arroja ciertas dudas, pero están cubiertas por la libertad del escritor y no restan validez a la novela. Las descripciones del Cid y de su tropa recuerdan inevitablemente a las de Alatriste. Pienso que no es casualidad.
Una novela recomendable para aquellos, como yo, que leen con gusto a Pérez Reverte.

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