El sentido de un final, Julian Barnes


De nuevo un libro memorable de Julian Barnes, y de nuevo una adaptación cinematográfica que desplaza las coordenadas narrativas para adaptarlas al lenguaje gráfico. No he visto la película, pero la novela es extraordinaria.
Anthony (Tony) Webster es un sexagenario divorciado que mantiene una relación aceptable con su ex y con su hija, y que guarda recuerdos autocomplacientes de su vida en el colegio y su relación con su primera novia, Verónica, así como con su trío de amigos de juventud, especialmente el brillante Adrián. Tony admira en cierto modo la coherencia de Adrián, que citaba con gusto a Camus cuando este afirma que el suicidio es la única cuestión realmente filosófica, y que puso fin a su vida a la edad de 20 años. Su apacible vida sufre un trastorno al recibir una carta en la que una abogada le comunica que Sarah, la madre de Verónica, le ha legado 500 libras y unos documentos, que resultan ser el diario de Adrián.
La novela, escrita con el inconfundible estilo de Barnes, alterna la narración con los pensamientos de Tony, que permanece aferrado a sus recuerdos y a sus juicios hasta que Verónica y un asistente social le revelan lo equivocado que estaba, y las repercusiones que tuvieron algunas de sus acciones pasadas. Excelente novela, algo empañada por breves descripciones eróticas.

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