Los aeróstatos, Amélie Nothomb


Amélie Nothomb es una escritora singular, extremadamente original en sus planteamientos y en el modo en que desarrolla las tramas. Sus novelas suelen ser breves y de una gran intensidad. Pocos personajes, conversaciones precisas y un punto de sorpresa componen relatos agradables de leer, escritos en una prosa lineal, sencilla y moderna. Es considerada una de las mejores escritoras en habla francesa.
La protagonista de Los aeróstatos, Ange, tiene 19 años y estudia filología en Bruselas. Vive en un piso compartido con todas las dificultades que ello conlleva. Le llega la oferta de dar clases particulares a Pie, tres años más joven que ella, que al parecer es disléxico. El padre del chico le ofrece unos honorarios muy generosos, y exige de ella que acuda todos los días para ayudar a su hijo a aprobar el examen del liceo. A medida que conoce a Pie y a su familia, Ange se da cuenta de que no se trata de un problema de dislexia, sino de algo mucho más profundo. Tras unos pocos intentos, logra que el chico lea varias novelas, comenzando con Rojo y Negro de Stendahl, que no le gusta especialmente, y sigue con la Ilíada y la Odisea. La relación entre ambos y el entorno de la universidad se convierte en un homenaje a la lectura y, en definitiva, a un desenlace inesperado y nada inocente.
Me ha gustado mucho, como todas las obras de Nothomb.

Publicado en Novela | Etiquetado | Deja un comentario

La sombra del ciprés es alargada, Miguel Delibes


Miguel Delibes es, junto a Stefan Zweig, uno de mis escritores «de cabecera». Esto significa que procuro leer todos los años alguna obra de ambos autores. En muchas ocasiones son inéditas para mí, en otros casos se trata de releer y disfrutar de nuevo de escritos que ya conozco. Este es el caso de esta larga novela de Miguel Delibes, sin duda una de sus mejores obras y la que le lanzó a la fama, haciéndole merecer el Premio Nadal en 1947. Se ha escrito, y lo ha firmado el mismo autor, que la escritura es demasiado barroca, que la segunda parte sobra, o constituye una novela propia, y que el pesimismo que subyace a toda la obra la hace poco recomendable para personas que sufren un periodo de dificultades o especial tristeza. De todos modos, en sus páginas se encuentran ideas altamente interesantes, y la descripción que hace Delibes de sus personajes es un anuncio de lo que fue después su extensa producción literaria.
La trama, aunque conocida, es digna de mención. Pedro, un huérfano de 12 años, es confiado por su tío y tutor a un maestro abulense que regenta una especie de academia y residencia. La familia a la que Pedro se incorpora incluye, además de Don Mateo y su mujer, a una niña, Martina, una criada y una perrita, Fanny. Poco después se incorpora asimismo a la academia Alfredo, un joven enfermizo y el primer gran amigo de Pedro. La rígida estructura mental y moral de Don Mateo ejerce una influencia perenne en Pedro, a lo que también influye el ambiente peculiar de la ciudad de Ávila.
Es cierto que el lenguaje es barroco en exceso, con una sobreabundancia de adjetivos y un acabado cuidado de cada una de sus frases. Por otro lado, este tipo de escritura era habitual a mediados del Siglo XX y es, sin duda, legítimo. La novela se llevó al cine, aunque la novela no consigue reflejar el curso de los pensamientos y sentimientos íntimos del niño y después del adulto Pedro. Excelente novela.

Publicado en Novela | Etiquetado | Deja un comentario

El abuelo que volvió para salvar el mundo, Jonas Jonasson


Hace unos años, el primer libro de Jonas Jonasson se convirtió inesperadamente en un éxito mundial. El animoso anciano Allan Karlsson, que vivía en un asilo, decidió salir por la ventana y escaparse para vivir todo tipo de aventuras, aderezadas por una maleta llena de dinero que se encontró por casualidad. Perseguido por los mafiosos que se sentían propietarios de ese dinero, Karlsson deambula por el mundo, hace amigos y acaba refugiándose en Indonesia. Más adelante, Jonasson escribió otros libros, también con un título provocativo, que no alcanzaron el nivel de ventas que su novela debut.
Ahora publica el autor una secuela con el mismo protagonista. Allan y su amigo Julius, cultivador de espárragos verdes, habitan un hotel en Bali. Con ocasión del centenario primer cumpleaños de Allan, su amigo Julius y un indio amigo, al que deciden bautizar con el nombre Gustav Svenson, organizan una gran fiesta, incluyendo un vuelo en un globo aerostático. Los dos suecos, que deben una gran suma al propietario del hotel, aprovechan un descuido para escaparse en el globo, acabando al poco tiempo en medio del Océano Índico, de donde son restacados por un barco con bandera norcoreana.
Allan se hace con una tableta de color negro y descubre el Internet. El mundo, como puede constatar, ha experimentado grandes cambios desde sus primeras aventuras, que se relatan en el primer libro. Baste con decir que su periplo lo lleva a Corea del Norte, donde se hace pasar por un experto en armas nucleares, a los Estados Unidos, en donde conoce al presidente Trump, a Suecia, en donde se enfrenta a un peligroso grupo de nazis y supremacistas blancos y a Tanzania, en donde se encuentra con viejos amigos del negocio de uranio enriquecido.
El libro no destila calidad literaria, pero se lee con agilidad y con gusto. Las opiniones políticas de Karlsson y, por ende, del autor del libro, son «correctas», y la escritura se ahorra detalles molestos, sean violentos o sensuales. En definitiva, un libro para pasar el rato sin más pretensiones.

Publicado en Novela | Etiquetado | Deja un comentario

Misión en París, Arturo Pérez-Reverte


He alternado la lectura de este libro con la audición y lectura del libro de Jon Fosse que precede a este en mi blog «Ales junto a la hoguera» y he podido constatar las grandes diferencias en el estilo narrador de dos excelentes escritores y, a través de éstas, la riqueza que otorga la lectura de literatura de calidad a nuestra vida. La Misión en París es una nueva entrega de las andanzas del Capitán Diego Alatriste y su protegido Íñigo, que lleva a los protagonistas nada menos que a la corte de Luis XIII de Francia y al enfrentamiento con el Cardenal Richelieu en medio de un juego de intrigas, alianzas y traiciones, con movimientos de peones sometidos siempre a los caprichos del poder y al azar de los combates.
Alatriste, enviado a París en misión secreta, que todavía no conoce, se encuentra en la capital francesa con algunos viejos conocidos, no todos ellos amigos, entre los que no pueden faltar Quevedo e Íñigo Balboa, a la sazón correo del católico Rey Felipe IV. Los diplomáticos le revelan el carácter de su misión, sorprendente y peligrosa, con todos los ingredientes de aventura, peligro e indefensión que suelen tener los lances diplomáticos y militares en épocas de guerra. La Rochela, refugio de los hugonotes protestantes en el Oeste de Francia, es el escenario de un lance que viene a enfrentar a nuestros dos espadachines a dos de los mosqueteros del Cardenal Richelieu, en concreto a Athos y a Artagnan.
El lenguaje arcaizante habitual, la singular idiosincrasia de Alatriste, el temperamento enamoradizo y combativo de Balboa y las descripciones precisas y nada agobiantes del autor contribuyen a crear una obra agradable de leer, con la previsibilidad y la variabilidad que suelen tener las series y que llevan al lector a preguntarse el porqué de su continuación. Un aliciente es sinduda el seguir acompañando a unos protagonistas con los que hemos entablado amistad y a los que ahora ya ponemos cara por virtud de las adaptaciones televisivas. La nueva entrega incluye como las otras los elementos necesarios para su puesta en pantalla, sea grande o pequeña.

La opinión de los demás:

«El escritor con agallas ha conseguido un doble milagro. Que los personajes hablen como nosotros y nosotros leamos como ellos hablaban. Larga vida al capitán Alatriste». Manuel Rivas, El País
«Duelo de espadas, intrigas diplomáticas, aventuras y una escritura ágil que equilibra acción con Historia: el lector vuelve a sumergirse en el Siglo de Oro con la sensación de estar allí, junto a los caballos que cruzan París a medianoche». Isabel Loscertales, El Periódico

Publicado en Novela | Etiquetado | Deja un comentario

Ales junto a la hoguera, Jon Fosse


A diferencia de otros premios Nobel, que suelen caer de nuevo en el olvido tras la sorpresa de la elección, la difusión nerviosa de las ediciones y traducciones existentes, la aparición de Fosse en los escaparates y en los escenarios de todo el mundo ha provocado una oleada de publicaciones en todo el mundo. Ya son más de 40 los idiomas, y esto no tiene trazas de acabar. Cabría preguntarse a qué se debe ello, pues la prosa lírica y original del noruego y los temas que elige no responden especialmente al estilo comercial, visual y trepidante de la celebrada novela negra, con sus brigadas, inspectores y asesinos.
Yo suelo leer o escuchar a Fosse fuera de mi entorno inmediato: no busco el sillón más cómodo con el gato en el regazo (sobre todo, porque no tengo gato), sino parques, bosques, ríos con sol y viento. Los audiolibros publicados, muy bien leídos, imprimen al texto el ritmo adecuado para, sin quedarse en las palabras, conservar su embrujo durante la lectura.
Ales junto a la hoguera es un ejemplo muy característico del estilo de Fosse. Un fiordo noruego cerca de Bergen, una casa antigua con chimenea, un camino que baja al pequeño muelle, un sencillo barco de pescador y varias generaciones de una familia, en la que han sucedido varias tragedias relacionadas con el mar y las barcas. Ales, Signe, Olav, Kristoffer y otros aparecen y desaparecen, se observan y observan a otros, se preguntan continuamente qué día es hoy, y mezclan constataciones con preguntas y deseos en una narración sin puntos. Esta ausencia de puntuación tiene una función diferente de la que encontramos, por ejemplo, en Los santos inocentes de Delibes, en donde este recurso tipográfico acelera y da cohesión a la narración. En esta obra de Fosse, la exposición fluida de frases convierte la lectura en una experiencia a veces onírica, a veces trágicamente real. La muerte subyace en todas las escenas, trasluciéndose en las descripciones improbables, como una hoguera en medio del fiordo o uno de los protagonistas viéndose a sí mismo a través de la ventana.
No hay que esperar aquí escenas de acción, ni descripciones detalladas. La Casa Vieja, el Camino Chico, el Cobertizo y el Fiordo son símbolos de la vida y la muerte de unos personajes que no dejan nunca de existir mientras haya otros —y un Dios no especificado— que los recuerden y se sigan ocupando de ellos. La segunda vez que se lee el libro, algo que recomiendo vivamente, se aprecia mejor la intención del autor, pues se difumina la sorpresa inicial que causa siempre la narrativa no convencional y permite al lector penetrar en los paisajes, los entornos y la interioridad de los personajes.
Muy recomendable, también para desprenderse de vez en cuando de un estilo literario ávido e implacable, que amenaza con devorar a sus lectores.

La opinión de los demás:

«La obra de Fosse es un enigma que da vida y esperanza a quien la lee. Ilumina el alma humana como solo lo hacen los elegidos». Manuel Vilas
«Hay una parte del talento de Fosse que consiste en tejer una narrativa tan convincente a partir de algo en gran medida estático. En la rítmica y serpenteante prosa de Fosse hay algo discretamente dramático y que resulta extrañamente fascinante. Una experiencia lectora de gran intensidad». Lucy Popescu, Independent

Publicado en Novela | Etiquetado | Deja un comentario

Le península de las casas vacías, David Uclés

Cuando era una asidua del Ateneo de Madrid y estaba metida en todos los charcos (mienbro de la Junta de Gobierno, de la Sección de Literatura, de la Comisión de Actividades Culturales, de…), como acostumbro, porque soy exagerada para todo, una vez invitamos a Mario Benedetti a dar una conferencia. Y como solíamos hacer los chicos y chicas de la Sección de Literatura, después de la conferencia nos lo llevamos al bar, para hablar con él, ya relajados, de todo lo divino y lo humano y escuchar lo que nos quisiera contar, que los famosos que llevábamos, mayormente literatos de los muuuuuy buenos, eran muy generosos y nos contaban muchas cosas, amén de interesarse por nuestras vidas y proyectos, como suele hacer, según mi experiencia, la gente generosa que ya no tiene nada que demostrar, porque le sobra excelencia -y curiosidad e interés por sus semejantes y por la vida en general-.

Total, que ya me he ido por la ramas: En aquella ocasión Benedetti, entre otras muchas cosas, nos contó cómo cargó durante más de un año todo el día todos los días con una libretita para apuntar en ella las frases y expresiones que le llamaban la atención de los niños y niñas de 10-12 años, porque tenía una prota de su novela «Primavera con una esquina rota» en la que había una niña de esa edad y tenía que reproducir fielmente su lenguaje si quería escribir una buena novela. Y no era el personaje principal, aunque sí era importante.

Y esto no pasa en El país de las casas vacías. Porque, aunque hay poco diálogo -afortunadamente para el lector-, éste no reproduce en absoluto el habla ni el pensamiento de los protagonistas, que, hasta donde he leído, son gente del campo. No hay más que ver el diálogo sobre los toros al principio de la novela, en el que el autor «empotra» con calzador lo siguiente: Lo más peligroso de una guerra muchas veces no es la lucha armada contra el enemigo político, sino el ajuste de cuentas con los que te rodean. Aclararé que el que dice esto es un campesino de un pueblo de Jaén, que ni está adoctrinado políticamente en la novela (no se le presenta como anarquista, ni de UGT, ni como agitador de ningún tipo). Os parece una manera de hablar creíble en un campesino de Jaén en el año 36?

Tampoco he entendido nada cuando he leído en la «faja» del libro el comentario de Sabina «Macondo es la Jándula de Uclés». Porque un gran poeta como él no puede dejar de ver que la prosa es pedestre, que no está conseguida la inmersión necesaria para olvidarte de dónde estás mientras lees, que hay un grupo de historias pero están apiladas, inconexas, que no consiguen armar un argumento pero tampoco hacen una novela coral y, en fin, que falta oficio, y, si me apuran, que la imaginación está prestada, pero mal prestada. Porque en Macondo lo real maravilloso funciona, primero, por la maestría del narrador, y segundo, porque en una selva, que siempre es un paisaje exótico y desconocido, lo fantástico se hace real. Y en el caso de Uclés las dos cosas fallan estrepitosamente.

Entonces, Macondo funciona. Pero ¿Jándula? ¿En un pueblo de Jaén puedes construirte un paisaje en en el que llueva 28 días seguidos, 672 horas? ¿De verdad? Y que haya una mujer cuya piel es impermeable? ¿Y para qué la necesita en Jaén, con lo poco que llueve? ¿Para qué tener una cualidad maravillosa a la que no te toca sacarle partido? Claro, para dar verosimilitud lo combina con tradiciones seculares que -ésas sí- las sabe tratar muy bien, como la costumbre de someter a los recién nacidos malogrados a un ritual de enterramiento ancestral. Pero con esto no consigue -en mi opinión- crear la atmósfera necesaria para construir el mundo especial que quiere para su novela.

Y lo peor es que podría haberlo conseguido. Porque en Jaén, creo que en cualquier parte de España, hubiera funcionado muy bien lo real maravilloso si hubiera venido de la mano de Juan Rulfo, por ejemplo: Pedro Páramo hubiera sido un ejemplo perfecto a imitar en un pueblo de Jaén en el año 36, en vísperas de la guerra civil. Y prueba de ello, de que la selva en España es menos verosímil que el paisaje que nos propone Juan Rulfo, es -y es sólo un ejemplo, no se agota la lista- la novela de Irene Solá Canto yo y la montaña baila, en la que nos propone un paisaje y paisanaje también fantásticos, pero una fantasía que sí cuadra con nuestra idiosincrasia y nuestras experiencias vitales.

Así que novela sin calidad literaria en su prosa, sin una buena construcción del mundo onírico que intenta pero no consigue, y, eso sí, algunos capítulos muy interesantes de crónica política y social sobre lo que estaba ocurriendo en España en general, pero que se quedan en crónicas cuasi periodísticas, éstas sí bien escritas. Tampoco entiendo cómo el autor puede ser tan crítico, cáustico y buen escritor, afilado y preciso, en estos capítulos generales, y tan flojo en la trama general. Más que flojo, creo que descuidado: Le importa más contar lo que cuenta que cómo lo cuenta. Pero eso no es literatura. Y estoy segura de lo que digo no por soberbia intelectual, sino porque hace años que no dejo una novela sin terminar. Y ésta lo ha conseguido.

En fin. No sabéis lo que me ha costado hablar de este desencanto, pero la novela tiene ya tanta fama, ha salido en tantos medios y la ha comentado tanta gente que me ha salido el Pepito Grillo que siempre va conmigo. Primera y última vez que m permito una crítica negativa, espero.

Publicado en Novela | Etiquetado | 1 comentario

Castillos de cartón, Almudena Grandes


Esta novela del año 2006 es, a mi modo de ver, una expresión muy característica de la literatura de Grandes. El tema, una relación de corta duración entre tres estudiantes de Bellas Artes y artistas en ciernes, se sitúa en los años ochenta en Madrid, una época histórica muy especial, en un país que comienza a desprenderse de los años de la dictadura y que descubre nuevas sensaciones y situaciones. María José (llamada Jose), Jaime y Marcos están descubriendo nuevos mundos, además del arte: el amor, el sexo, el trabajo, las relaciones con otras personas y la independencia de los padres y de todo lo que ellos representan.
Destaca la calidad literaria de esta autora, fallecida hace pocos años. El entramado de la novela es sólido y creíble, los tres personajes principales están bien descritos, en la medida en que es posible describir el carácter de tres veinteañeros en la cumbre de la «movida» madrileña. Las disquisiciones sobre el arte son muy interesantes, tanto los pinitos de María José y sus dibujos de niños con síndrome de Down como la calidad de la pintura de Marcos, negada por él mismo una y otra vez.
Como sucede con otras novelas de Almudena Grandes, abundan las descripciones sexuales más o menos explícitas, si bien carentes de morbo. El lenguaje reproduce los usos de este tipo de personajes por aquellos años, pero puede resultar desagradable en algunos casos.
A diferencia de la mayoría de las novelas de Grandes, esta es relativamente corta, algo que redunda en un aumento de su calidad.

Publicado en Novela | Etiquetado | Deja un comentario

Atentado, Juana Salabert


Un día de verano en una ciudad imaginaria de la cornisa cantábrica. En el celebrado teatro de la ciudad, un grupo espera a una visita guiada. Paseantes y turistas ocupan despreocupados las mesas de las terrazas de la plaza. Y de pronto, lo inimaginable: una furgoneta avanza a toda velocidad atropellando a peatones y turistas en los bares. Poco después, de su interior salen terroristas con cinturones de explosivos, armas de fuego y cuchillos, y siempran el pánico y la muerte entre los sorprendidos paseantes. Bajo el mando de un jefe con chilaba, que se hace llamar Yusuf, el grupo de terroristas toma un grupo de rehenes y se repliega al interior del teatro. Pronto acuden coches de policías, ambulancias y grupos de intervención inmediata.
Esta descripción se desprende del testimonio mudo de una selección de personas, desde un paseante atropellado que se refugia bajo un tenderete de helados y una niña que acudía con su niñera a hacer unos recados hasta una policía novata, la guía del teatro, una familia holandesa y varios de los terroristas mismos. A modo de piedras de mosaico, la autora va poniendo cara e historia a muchos de los participantes e involucrados involuntariamente en el ataque terrorista. Muchas de las historias se entrelazan y crean vínculos momentáneos entre los afectados. Especialmente llamativas son las historias de algunos rehenes y de los jóvenes terroristas, en especial el más joven de todos, que sufre bajo las secuelas de una meningitis sufrida al poco de llegar a España.
Aunque los hechos históricos ya nos han acostumbrado a este tipo de narraciones, desde el 11 de septiembre hasta los ataques terroristas en Madrid, en Barcelona, en París y en muchas otras ciudades, la cruda realidad no deja de ser sobrecogedora, algo que no alivia la presentación de la vida de las víctimas. Buena novela.

Publicado en Novela | Etiquetado | Deja un comentario

La casa del fin del mundo, Dean Koontz


Alguien me recomendó este autor, uno de los escritores de bestsellers más popular en el mundo, y elegí su última obra publicada, La casa del fin del mundo. Eché un vistazo a las reseñas y críticas en Internet y encontré opiniones muy diversas, de modo que decidí leer el libro.
Tengo que reconocer, sin necesidad de incurrir en spoilers, que el libro empieza muy bien, presentándonos a Katie, una mujer en la treintena que ha perdido a sus suegros, su marido y sus hijas a manos de un grupo de matones de barrio y de las intrigas de «gente con poder». Por ese motivo, se ha retirado a vivir a una isla en un lago de los Estados Unidos, donde no tiene relación con ninguna persona y puede dedicarse a la pintura hiperrealista y a un proceso mental de autocuración o, al menos, de acostumbramiento a su nueva vida. Junto a su isla existen otras dos, una habitada por una familia y otra donde tiene su sede un misterioso centro de investigación, supuestamente de una agencia del medio ambiente. La vida, tal como ella la conoce, da un vuelco un día concreto, en que aviones, helicópteros y drones sobrevuelan las tres islas y bombardean el lago con cargas de profundidad. La amenaza que viene de la isla vecina no tarda en asomarse a su puerta.
El comienzo es prometedor, y la sensación de amenaza y angustia está bien creada. Más adelante, la trama se alarga innecesariamente sin añadir nada nuevo ni conducir a un desenlace concluyente, salvo lo que a las dos protagonistas principales se refiere.
Pienso que probaré otra obra de este autor antes de decidir si vale la pena o no seguirle.

Publicado en Novela | Etiquetado | Deja un comentario

Pulso, Julian Barnes


Ya he comentado en varias reseñas de este blog que la generación de autores británicos formada por Julian Barnes, Ian McEwan, Penelope Fitzerald und Katsuo Ishiguro es una de mis preferidas. Son cuatro autores muy distintos que, sin embargo, tienen mucho en común. Sobre el lenguaje no voy a decir mucho, pues he leído casi todos sus libros en alemán o en español, pero me siguen encantando la selección de temas, el tratamiento de los mismos y la riqueza de los personajes.
Julian Barnes ha publicado varias colecciones de relatos, que culminan en la llamada «Pulso». Estos relatos son algo más largos que los cuentos tradicionales de otros autores, como Alice Munro o Gabriel García Márquez y, por lo tanto, su calidad es también más variable. Una de las ventajas de las colecciones de cuentos es que no pasa nada por saltarse uno de los relatos si a uno no le gusta.
Pulso se centra en las relaciones, tanto de pareja como de amistad, y tematiza con gusto el carácter británico de muchas de las relaciones que describe. Hay relatos conmovedores, como el último, llamado precisamente «Pulso», sobre una pareja con un hijo único y su reacción ante la enfermedad de la madre, y otros más originales, como «Harmonía» sobre una joven ciega que consigue aprender a tocar el piano antes de someterse a un tratamiento para curar su ceguera.
La recomiendo a todos los lectores de literatura de calidad, y en especial a los seguidores de la escritura británica.

La opinión de los demás:

«Obras maestras en su estructura, con una sutil ironía y una inteligencia que convierten a este autor en uno de los más sólidos estilistas del cuento como género» (The Telegraph).
«Combina un humor mordaz, perspicacia y una prosa vivificantemente fresca» (The lndependent).
«Todos los cuentos de este volumen tienen la perfección y la densidad de la mejor narrativa corta» (Kate Saunders, New Statesman).

Publicado en Novela | Etiquetado | Deja un comentario