La contraportada engaña: te dirá que esta novela trata de La Humana, pero trata de mucho más. Es un libro que te habla sobre el cuerpo: sobre cómo se transforma constantemente a través del tiempo, de dolor, del deseo, de la ruptura con él mismo. Te habla sobre la violencia que sufren, pero que también ejercen, las mujeres: sobre qué significa esta violencia, de dónde viene y hacia quién se ejerce. Te habla de las mujeres que sufren esta violencia: las que la dejan, las que vuelven, las que nunca se van y las que están constantemente en ese ciclo. Te habla de cómo cambia la autopercepción: cómo la propia imagen y el ser se transforman y el «yo» deja camino a otra cosa. Te habla de las contradicciones: de la imposibilidad de ser la víctima perfecta, de la imposibilidad de ser, en muchas ocasiones.
“El Celo” está escrito como quiere que te sientas: con el cuerpo continuamente atravesado y atrapado en los otros que se encuentran en el libro. Está escrito desde una corporalidad que, si le dejas, se convierte en tu propio cuerpo. Con un lenguaje muy afilado, visceral, incisivo, tiene una lectura muy fácil a pesar de no tener un trasfondo sencillo.
Lo compartimos en un club de lectura, y la primera pregunta que nos hicieron fue si le recomendaríamos este libro a todas las personas. Definitivamente no, no lo recomendaría a todas las personas. Pero lo recomendaría especialmente a todas aquellas que creen que la violencia de género les pilla lejos, para encarnarla un poquito en sus cuerpos.









