El ardor de la sangre, Irene Némirovsky


Esta novela póstuma de Némirovsky ha sido publicada recientemente por su hija menor. Como es sabido, la autora fue asesinada en un campo de exterminio nazi en el año 1942.
A mi parecer, esta novela es otra obra maestra, en la que la autora revela una madurez literaria muy superior a su edad en la fecha de la escritura.
Silvio, o Silvestre, es el narrador de unos hechos que tienen lugar en una pequeña ciudad de provincias de Francia. Ya de edad avanzada, vive una vida tranquila en su casa en el bosque, sin grandes sobresaltos ni grandes esperanzas para el futuro.
Todo parece seguir su curso hasta que una muerte trágica trastorna el orden del pueblo. A partir de ahí, en una serie de conversaciones y confesiones, van saliendo a la luz hechos acaecidos muchos años antes, debidos a lo que el autor llama «el ardor en la sangre». La pasión, que lleva a echar por la borda todo lo que se tiene y se aprecia.
Uno de los aspectos más llamativos es la descripción de los caracteres, tanto de los protagonistas como de personajes secundarios en el pueblo.

La opinión de los demás

«Una narración breve e intimista con las mejores virtudes del estilo de Némirovsky.» L’Express
«Una escritora maravillosa, lúcida y brillante. Nada se le escapa.» The Times
«Irène Némirovsky tiene un talento especial: la cercanía con el lector. […] Ahí es dondees irresistible, adictiva, de manera que una vez hemos empezado una de sus novelas ya no podemos dejarla.» The Guardian

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Suite francesa, Irene Némirovsky


Como ya he comentado en alguna otra entrada de este blog, Irene Némirovski es una de esas figuras de la cultura, en este caso, de la literatura, que nos abandonaron demasiado pronto, sin poder dejarnos un legado más extenso. Nació en Kiev en 1903 y murió en el campo de exterminio de Auschwitz en 1942. Hija de un banquero judío, se convirtió más tarde al catolicismo, cuando la familia vivía ya en París. La gendarmería francesa la apresó en 1942 y la entregó a las SS, la organización que administraba los campos de concentración y de exterminio. Murió en Auschwitz, al igual que su marido, Michael Epstein, que había ofrecido su libertad por la liberación de Irene. En 1929 escribió su primera novela, David Golder, y la envió bajo seudónimo a la editorial Grasset. A partir de ahí, sus obras gozaron de un éxito tan notable como efímero, pues murió pocos años después.
La Suite francesa estaba concebida como una especie de sinfonía de cinco movimientos. Solo pudo acabar los dos primeros, y dejó apuntes y anotaciones para los otros tres. Está ambientada precisamente en su época, comenzando con el ataque y la ocupación de Francia por los alemanes. La primera parte narra el éxodo, la huida de todos los franceses que se lo pudieron permitir de una ciudad, París, que no fue defendida por el ejército francés. En el libro se narran, alternando los capítulos, las aventuras y desventuras de varios fugitivos, tanto nobles como burgueses, tanto cultos como incultos, que atestaron las vías de salida de París buscando un refugio seguro o intentando llegar a sus propiedades lejos de la capital francesa.
Pero la guerra no se detuvo en París, y la ocupación alemana, sistemática e implacable, se hizo notar incluso en los pequeños pueblos de las provincias. La segunda parte narra precisamente la vida, o cohabitación, de los vencedores y ocupantes en Bussy, un pequeño pueblo al este de París, pero con una estructura rural y casi feudal. Muchas familias se vieron obligadas a alojar en su casa a un oficial de la Wehrmacht, y todos experimentaron en sus propiedades y en su vida ordinaria la presencia, al tiempo correcta y dominante, de los invasores. Las relaciones entre los jóvenes oficiales y la población, generalmente viejos, mujeres y niños, asumen un carácter más humano a medida que pasa el tiempo, pero sin dejar nunca de reflejar la situación en que se encontraban vencedores y vencidos.
La novela es una de las mejores obras escritas sobre los años de la ocupación, del colaboracionismo, del estraperlo y el mercado negro. Si se conoce a Némirovsky se comprende mejor a otros escritores, como Pierre Lemaitre.
En definitiva, muy recomendable.

Lo que opinan los demás:

«Una narración de un vigor extraordinario.» Le Monde

«Es preciso leer este libro.» Le Nouvel Observateur

«Suite francesa es una excelente novela que ha crecido con los años. […] La obra de Némirovsky debe interpretarse como un acto de resistencia del espíritu contra el fanatismo y la intolerancia Sus palabras aún nos iluminan.» El Cultural

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Zeitoun, Dave Eggers


Este libro no es realmente una novela, sino una historia novelada, la de Abdulrahman Zeitoun, norteamericano de origen sirio, que permaneció en Nueva Orleans durante el paso del huracán Katrina y las inundaciones posteriores. Aunque se han cambiado algunos nombres y se han completado algunas circunstancias, la narración es verídica.
Al cabo de varias décadas en Nueva Orleans, Zeitoun se ha casado con Katy, una norteamericana convertida al islam, ha fundado una empresa de construcción y posee un cierto patrimonio. Sus hermanos y hermanas han permanecido en gran parte en Siria, o residen en otros países, como España. Cuando se acerca el huracán Katrina, Zeitoun decide enviar su familia fuera de la ciudad, mientras que él se queda en su casa para controlar y vigilar sus edificios y su propia casa. Una vez que la ciudad está anegada, recorre las calles en una pequeña canoa y ayuda a personas e incluso a animales que han quedado aislados en sus casas. De pronto, mientras se encuentra en uno de los edificios que tiene alquilados, irrumpen fuerzas de seguridad y se llevan presos a cuatro personas, a las que se acusa de saqueo, de venta de productos robados y, como sospecha, de posible actividad terrorista.
Los hechos en torno al paso del huracán se completan con la historia del propio Abdulrahman, de su mujer y sus hijos y de sus hermanos. La narración es impecable, se lee con agilidad y describe con suficiente detalle el entorno en el que Zeitoun desarrolla su labor, sin detenerse en detalles técnicos ni geográficos. Excelente docu-novela.

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2025: un año y más de 100 libros

Como de costumbre, he elegido una serie de libros destacables entre los que he leído durante el año 2025.
Incluyo aquí el resumen en PDF, en presentación de PowerPoint y en vídeo (pronto).

Se trata de obras de géneros muy distintos. En el blog encontraréis otras entradas, tanto mías como de Isabel y Faustino (¿pronto, quizá, también de otros?), para escoger y animarse a leer y a escribir.

A disfrutar y a aprender, que para eso nos enviaron a un colegio de pago.

Aquí va la presentación en PDF: Präsentation2025
Y la presentación en vídeo de PowerPoint: PPT en video.

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Madrid. La novela, Antonio Gómez Rufo


Este libro, aunque lleve el subtítulo «La novela», no es estrictamente una obra de ficción con una trama definida, sino más bien una historia novelada o incluso un homenaje a la ciudad y al pueblo de Madrid. Los personajes, miembros de tres familias, los Vázquez, los Posada y los Tarazona, que llegaron a Madrid en 1565 buscando fortuna, y sus respectivos descendientes, no son más que una escusa para narrar la historia de una ciudad singular.
Desde el reinado de Felipe II hasta la caída del gobierno de Aznar con ocasión del atentado terrorista en la estación de Atocha, el relato menciona y describe todos los hechos y lugares que componen la historia de la capital de España. Algunos tan espectaculares como el levantamiento del 2 de mayo, otros tan curiosos como el levantamiento de una muralla que nunca sirvió realmente de cerramiento a una ciudad que no dejó de crecer, caóticamente y sin plan urbanístico alguno, quizá con excepción de la Gran Vía y del Metro.
Como es natural en una obra de estas proporciones, la visión del autor sobre la historia y el destino de la ciudad es subjetiva. Y es mejor dejarlo así. Las calles de Madrid han sido testigos mudos de levantamientos, de represión, de asesinatos, de bandoleros, de corrupción y, siempre y en todo momento, de una vitalidad inaplacable. La movida popular y cultural en la época del «profesor» Tierno Galván se expandió paulatinamente a toda España. El fútbol recibió su mayor impulso en Madrid, y las tertulias de café marcaron el desarrollo de la ciudad tanto o más que el Ateneo, el Círculo de Bellas Artes, las zarzuelas o el Museo del Prado.
En fin, una novela escrita para los «gatos» y aquellos que, sin serlo, comparten con ellos su relación de amor-odio con una ciudad que no duerme nunca, una ciudad que «me mata» y de la que sólo se puede ir al Cielo. De todos modos, cabe preguntarse si no es mejor leer directamente ensayos o historias sobre Madrid en lugar de esta seudonovela.

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El viejo y el mar, Ernest Hemingway


Si se elaborara un elenco de los mejores libros cortos escritos en los últimos siglos, no me cabe duda de que El viejo y el mar debería formar parte del mismo. La última novela publicada por este escritor le llevó a ganar el premio Pulitzer en 1953 y, un año más tarde, el Premio Nobel por su obra completa. Para mí, este libro es una obra imprescindible para cualquier aficionado a la lectura. Y es mucho mejor que la película con el mismo nombre que, necesariamente, carece de muchos elementos de la novela, aunque añade efectos visuales.
La historia es muy sencilla. Santiago, un viejo pescador cubano, lleva 84 días sin pescar nada a pesar de salir todas las noches a la mar. El chico que solía acompañarle ha sido captado para otro barco, pues el viejo tiene fama de estar «salao», es decir, gafado. El día 85 de esta mala racha, Santiago se hace a la mar y echa los anzuelos como de costumbre a pesar de haber dormido mal y de haber comido muy poco. Tras varias falsas alarmas, se da cuenta de que algo muy grande ha picado. A partir de ahí comienza la lucha a vida o muerte entre el pescador y un marlín, un pez espada descomunal de más de cinco metros y medio de largo, más que el esquife de Santiago. Una vez que ha mordido, el pez arrastra la nave con ayuda de la corriente del Golfo, alejándolo de tierra firme a lo largo de dos días. Al final, ya cansado, el pez se abarloa con el esquife, y Santiago consigue matarlo de un arponazo en el corazón. Una vez dada la vuelta y soltada la vela, Santiago se da cuenta de que la lucha aún no ha terminado: la sangre del pez atrae a tiburones de distintas especies.
Ya había leído de niño este libro, y conozco la película. Ahora he escuchado el audiolibro de un solo tirón durante un paseo cerca del Rhin, con tiempo soleado y temperaturas por debajo de cero. Y lo he disfrutado como la primera vez, a pesar de conocer ya el desenlace y muchos de sus detalles.
No quiero decir más: quien no lo haya leído todavía, ­¡que lo haga!

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El siglo de las luces, Alejo Carpentier

Si tuviera que hacer alguna diferencia entre literatura de la península y literatura latinoamericana, diría que se basa en dos aportaciones que hace la literatura de allá a la literatura en castellano. Una es el realismo mágico, que ya está más que estudiado, y la otra es la exuberancia en las narraciones y descripciones, al menos en aquellos países que tienen otra exuberancia natural como es la selva, exuberancia que no tiene nada que ver con la saturación lingüística con la que pretenden lucirse algunos autores que se dedican a poner un adjetivo detrás de otro hasta que hacen de cualquier descripción algo absolutamente farragoso e indescriptible, paradójicamente.

Pero volvamos a la otra exuberancia. Porque su máximo exponente creo que es El siglo de las luces, de Carpentier, y de él quiero hablar. Creo que me ha estado esperando tantos años, tan quietecito en su estante de la librería del salón, sin llamarme, esperando su tiempo, porque en otro tiempo probablemente me hubiera «saltado» más de un párrafo, como he hecho con tanta novela en la que era más urgente saber qué iba a pasar después que empaparme de la narración con todos sus rodeos, digresiones y morosidades. Pero hoy sí es es ese día, parafraseando a Aragorn, y he disfrutado leyendo, imaginando, viviendo las aventuras, las desventuras, las ilusiones, las decepciones, las promesas y los engaños de los tres jóvenes protagonistas, que muy sutilmente -porque no son modelos ni arquetipos sino personas complejas, como somos todos- representan tres actitudes ante la vida: el conformismo, la rebeldía que persigue un ideal y la rebeldía sojuzgada pero que no ceja, y finalmente se libera

Esta es la historia de la Revolución Francesa en las Colonias, en concreto en las Antillas, pero es un fondo -un fondo muy importante, pero un fondo- sobre la estructura del texto, que en realidad trata de la evolución personal de los protagonistas. Esta evolución comienza en Cuba con unos adolescentes que se autoeducan hasta que llega el revulsivo de fuera en la forma de un revolucionario. Este revolucionario colma las expectativas de tres muchachos idealistas que buscan la aventura como fin en la vida, y a partir de su influencia los adolescentes toman diferentes caminos: uno no se atreve y se queda; otro abraza la revolución y se da de bruces con el desencanto; y la tercera tiene que elegir, a la postre, entre la revolución y el amor. Pero aquí no acaba la historia. Porque, cuando los personajes ya han llegado al final de su camino -que es el final de la revolución-, Carpentier da un giro maestro al relato, y en un homenaje a las mujeres (o eso me parece a mí) plantea una última vorágine revolucionaria en la que se sumergen los protagonistas con su última chispa de rebeldía para no volver jamás.

Así que sí, todo el libro es un exceso. Maravilloso. Apabullante. Asombroso. No sé qué más decir. Leedlo, y me apuntáis más adjetivos en los comentarios.

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El loco de Dios en el fin del mundo

Una vez, leyendo una entrevista a Juan Madrid, leí que decía de Días contados, mi novela favorita, que algunos amigos le habían aconsejado, cuando se la había dado a leer, que la acortase, que sobraban páginas. Y les hizo caso, y la novela tal y como vio la luz me parece redonda. Algo parecido me sucede con las obras de Javier Cercas, pero al revés. Creo que les sobran páginas, al menos a las que yo he leído (que no son muchas, lo reconozco).

También es cierto que las obras de Cercas, a pesar de que -en mi opinión- se alarguen demasiado, son generalmente buenas, muy buenas a veces, por la elección del tema, por su tratamiento y, sobre todo, que es lo que más apreciamos los lectores crónicos, por la manera de escribir. Porque hay una gran diferencia entre escribir con corrección -como deberían hacer los periodistas, por poner un ejemplo que se comprenda- y escribir con estilo, literariamente, que tampoco quiere decir barrocamente, porque entonces Delibes, por ejemplo, no sería considerado un maestro de la literatura, como de hecho lo es. 

Pero volviendo a lo nuestro, una de estas no-novela es la que toca esta vez: El loco de Dios en el fin del mundo. Y toca comentarla porque acabo de terminar de ver en televisión un reportaje sobre el reciclaje, y, como un bucle, he vuelto al libro, cosa que me lleva sucediendo a menudo desde que lo he leído, hace ya algunas semanas. Y es que es un libro que, aunque es una magnífica expresión del paisaje y del paisanaje, y que combina muy sabiamente el «color local» con el reportaje, y que está escrito en un lenguaje seudocoloquial que dice mucho de la maestría del autor, no es esto lo importante. Lo importante es que te desliza así, como quien unta una tostada de mantequilla, una «pila» de preguntas, dudas y trampas intelectuales que no es que te hagan pensar, que también, sino que te llevan a otros derroteros, como sucede con los buenos pensamientos: Que se engarzan como las cerezas hasta que te llevan a otro lugar y otra pregunta.

Así que, cuando oí la última reflexión del reportaje: «Estamos acostumbrados a una economía lineal de consumir hasta morir y hay que cambiarla por una economía circular», me recordó la teoría de Jose Luis Pinillos (El corazón del laberinto) sobre la religión católica, que dice que ha sido muy importante para la humanidad y para el progreso porque es la primera religión que no propone un universo circular con una vida circular y una reencarnación, sino que habla de que después de este mundo hay otro, con lo cual hay una progresión lineal, y eso ha llevado a la idea de progreso y al actual mundo occidental. Y es muy gracioso ver cómo la maquinita que tenemos dentro del cráneo va dando pasitos hasta llegar a asociaciones sorprendentes, pero que leyendo este libro salen como las setas después de un día de lluvia: No hay ni que buscarlas, te buscan ellas a tí. Y la última asociación, que también me ha dejado medio K.O. (última porque está en las últimas páginas del libro, no por definitiva) también se las trae.

Porque dice Cercas, «¿Puede ser cristiano quien no cree que no nos morimos del todo, que hay una vida más allá de la vida, otra vida después de ésta?». Y se responde (¿se responde?): «El corazón del cristianismo para el Papa es el amor de Dios… Y a uno, cuando se encuentra con esto, no le obsesiona la vida eterna». Y yo pienso lo mismo, pero a la vez esta contraposición vida eterna/amor de Dios me recordó las dos clases de «dolor de los pecados» de mi catecismo infantil: La contrición, que es arrepentirse de haber pecado porque Dios es buenísimo y sufre, y la atrición, que es arrepentirse porque hay mieditis de las penas del infierno. Un buen salto, no?, pero la analogía me vino sola. Y ya, embalada como estoy, cuento otra miajita de las paradojas/preguntas/reflexiones que se cuelan entre las páginas, y ésta es la última, lo juro por Snoopy: Cuenta el autor que, en una conversación, su «oponente» le dijo, textualmente: «En Europa la gente ya no va a la iglesia, pero siente la necesidad de una búsqueda espiritual. Quizá sobre todo los jóvenes«. Y según lo leí me vino a la cabeza la peli «Hair», que ya sé que es americana y en el libro se estaba hablando de Europa, pero el flash fue fulgurante. No sé si os habría pasado lo mismo.

Y concluyo: Este libro hay que leerlo. Aunque le sobren páginas.

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La biblioteca de los nuevos comienzos, Michiko Aoyama


No es habitual que el Time Magazine elija un título extranjero como Mejor Libro del Año. Este libro, relativamente corto, de Michiko Aoyama, ha conquistado este título y a más de 2 millones de lectores en todo el mundo. No voy a meterme mucho en los detalles, solo destacar que se trata, sobre todo, de un libro positivo. Una narración sobre el poder de la literatura, sobre la necesidad de salir del egocentrismo y sobre la esperanza.
Un centro cultural en Tokio cuenta con una biblioteca para la gente del barrio. En la sección Consultas trabaja la señora Komachi, una bibliotecaria de mediana edad con una rara habilidad: descubrir cuáles son los anhelos de los visitantes, y ayudarles a buscar una salida de situaciones aparentemente desesperadas.
En el libro se narran varias historias, ligadas entre sí solo circunstancialmente y por la relación con la biblioteca y la señora Komachi.
Altamente recomendable.

Lo que opinan los demás:

Con una silenciosa crítica a los males de la sociedad actual y biblioterapia como cura, Aoyama evoca la humanidad que ha desaparecido entre las luces de neón y el neoliberalismo. Frankfurter Allgemeine Zeitung
Es un innegable “page-turner”, su mecanismo se activa mediante una simple pregunta, planteada una y otra vez por la magnética bibliotecaria, la Sra. Komachi. Una pregunta que lleva no solo a los personajes de Michiko Aoyama al borde de las lágrimas, sino también esta lectora. Una pregunta clave en bibliotecas, en librerías y, tal vez, en la vida en general: ¿Qué es lo que estás buscando? New York Times Book Review
ADORÉ esta novela cargada de esperanza y positividad… Leerla fue una alegría de principio a fin, este libro te hace sentir que todo es posible. Daily Mail

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Quince años, Ramiro Pinilla


Ramiro Pinilla es un escritor infravalorado, a pesar de haber ganado el Premio Nadal por Las ciegas hormigas y de haber sido finalista en el Premio Planeta por Seno. Obtuvo un mayor reconocimiento con la aparición de su trilogía Verdes valles, colinas rojas, y algunas de sus obras han sido traducidas a otros idiomas. Es posible que el hecho de escribir en español, con una prosa auténtica y sobria, y no en euskera, haya sido un obstáculo en su patria chica.
Este relato, aparecido en primer lugar en una revista literaria, antes de ser reeditado por Tusquets en 2025, recoge el paisaje, el ambiente de Getxo y algunos personajes de sus demás obras. Por el tema y su tratamiento, es evidente que el libro no pudo publicarse en vida de Franco.
Los protagonistas son Manuel, maestro de Algorta, y Mercedes, maestra en la misma escuela, así como Asier Altube, un inocente chico de quince años, lisiado tras un accidente con un carro, y Anaconda, la nieta natural y mestiza de uno de los patriarcas de la familia Altube. Aparecen también otros personajes de la trilogía, como el párroco y el alcalde.
La narración comienza cuando Manuel, el maestro, que acaba de salir de la cárcel, se entera de que han fusilado a tres de sus compañeros de celda. Este hecho, y un episodio narrado con gran delicadeza, despiertan sentimientos muy distintos en Manuel y en Asier. Manuel es extorsionado por el alcalde para que asuma su trabajo según las directivas de la Nueva España, algo a lo que el maestro no está dispuesto.
La novela es corta y da impresión de estar inacabada a pesar de su sorprendente final, pero es suficiente para bucear de nuevo en el mundo del Getxo de Pinilla.

Lo que opinan los demás:
«Es un verdadero disfrute volver a encontrarse con el universo literario de Ramiro Pinilla. Ahí está la ternura infinita del autor hacia los personajes del pueblo, hacia la gente normal que vive situaciones dramáticas. La épica de lo cotidiano en lo que fue un maestro. Elena Sierra, El Correo
«La escritura de Ramiro Pinilla es vigorosa, precisa, y resulta idónea para representar la conciencia interna de sus personajes.» Ascensión Rivas, El Cultural

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