El centinela, Lee Child


Nuevo capítulo de la saga de Jack Reacher, con todos los elementos de la popular serie de novelas policíacas con este singular vagabundo como protagonista. Esta novela es del año 2020, y combina los rasgos típicos del ex-policía militar con una amenaza relacionada con la criminalidad cibernética: una red de delincuentes, controlada por rusos, que roba y destruye datos informáticos de una corporación, sea municipal o comercial, y exige dinero para restaurar los datos.
El chantaje se mantiene «bajo radar» para no intranquilizar a la población, de modo que los delincuentes se van enriqueciendo y, de paso, recopilando información confidencial que pueden utilizar para otros delitos.
Jack Reacher aterriza en una pequeña ciudad del estado de Tennesee después de haber «solucionado» a su manera el problema de una banda musical, a la que el propietario de un club se negaba a pagar el honorario acordado. Un representante de seguros lo lleva hasta la pequeña ciudad en la que no funciona nada: ni los semáforos ni los teléfonos y ordenadores del municipio, incluyendo la policía. Rusty Rutherford, el jefe de informática, ha sido despedido a causa de la situación, y Jack Reacher entra en contacto con él salvándolo de un secuestro que el ex-soldado detecta por casualidad.
A partir de ahí, la trama se desarrolla como de costumbre, con la combinación de inteligencia investigadora y mamporros. No falta de nada, ni rusos malísimos ni una hermandad de nazis nostálgicos y bastante tontos.
Como ya he comentado varias veces, estos libros de Lee Child son una buena lectura «intermedia», que no obligan a utilizar en exceso las neuronas. El final es conocido: Jack Reacher abandona la escena sin equipaje y con poco dinero, y va en búsqueda de la siguiente aventura o el siguiente entuerto.
La traducción disponible en la red es bastante mala, probablemente automática, de modo que he leído el libro en alemán. El título en ese idioma es Der Sündenbock, es decir, el cabeza de turco.

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