Viaje de invierno, Amélie Nothomb


Como suele suceder con los libros de Amélie Nothomb, esta obra vive de una idea, de un pensamiento más o menos original, que la escritora desarrolla en pocas páginas para dejar al lector sacar las consecuencias que desee. No se trata solamente de finales abiertos, a la Murakami, sino más bien de impulsos para reflexionar.
La trama es la siguiente. Zoilo, un hombre joven lastrado por su nombre, trabaja como asesor energético para una empresa eléctrica. Un día conoce a una interesante mujer, que vive en una buhardilla sin calefacción junto con una joven atrasada, o autista. Al averiguar que la dirección corresponde a una escritora de nombre Aliénor Malèze, se presenta en el piso con un libro para que se lo firme. Su sorpresa es grande al averiguar que la autora es precisamente la autista. A partir de ahí, Zoilo intenta intimar con la otra mujer, de nombre Astrolabio, pero no logra deshacerse de la presencia de la escritora. Esto lo lleva a una decisión drástica.
Zoilo da los pasos necesarios para hacer realidad su decisión sostenido por la música del Viaje de invierno de Franz Schubert y por la convicción de que «No hay fracaso amoroso. Es una contradicción en los términos. Sentir amor es ya tal triunfo que podríamos preguntarnos por qué queremos más.»
Como de costumbre en esta autora, la novela deja un agradable e inquietante sabor de boca.

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