El loco de Dios en el fin del mundo, Javier Cercas


Antes de decidirme a leer este libro, sopesé cuidadosamente argumentos a favor y en contra. A favor estaba sobre todo el autor, del que he leído casi todo lo que ha caído entre manos, lo atrevido del tema —el viaje del Papa con un ateo y laicista, más allá del agnosticismo que «practican» muchas de las personas que conozco—, lo original del paisaje y la provocante pregunta que Cercas le plantea a Francisco durante el vuelo conjunto hacia Ulan Bator: ¿es cierto que mi madre verá de nuevo a mi padre cuando muera? En contra estaba, asimismo el autor, al que le gusta llenar páginas y más páginas, repitiéndose con frecuencia y dejando al lector colgado de párrafos interminables. El libro es muy largo, lo que pasa es bastante limitado, y los temas que trata aparentemente poco interesantes: Mongolia, un país con un par de millares de católicos, acoge al Papa como quien acogería a una persona sin relevancia para la mayoría de sus habitantes; la crisis de la fe en nuestra sociedad, las intrigas internas en el Vaticano, las luchas internas en la curia, el dinero del Vaticano, y temas similares. Todo ello desde la perspectiva de un escritor o periodista sin duda inteligente, pero no necesariamente interesado en temas religiosos. Si no fuera por el encargo de su madre al partir hacia Mongolia…
El tutor o mentor de Cercas durante la preparación y el desarrollo del viaje y encargado de establecer contactos con personas influyentes en el entorno del Vaticano fue Fazzini, el Director de la Librería Editora Vaticana (LEV).
Cercas planteó el proyecto con suma seriedad y profesionalidad, sin obviar temas conflictivos como la imagen del Papa en la opinión pública, las luchas internas, el pasado de Bergoglio en Argentina, los «temas» de que hablan y opinan sin cesar personas a las que no les interesan realmente esos temas, como el celibato, la ordenación sacerdotal de las mujeres, la doctrina moral, léase sexual y los abusos de niños por parte de sacerdotes y religiosos.
También aborda con la misma seriedad temas más importantes, como la dualidad Bergoglio-Francisco, la «originalidad» o espontaneidad del Papa en sus declaraciones, que con frecuencia le colocan en el punto de mira de muchos críticos de ambas «alas» de la Iglesia, la fe y la religiosidad del Pontífice y su concentración en los temas vitales, como la Vida Eterna, la humildad (argentino, pero humilde), el clericalismo y el abuso de poder como grandes enemigos de la Iglesia y muchos otros.
La respuesta a la pregunta que planteó al Papa se recoge en el último capítulo, junto con una llamada telefónica que dejó atónitos al autor y a su mujer.
La pregunta que me han hecho muchas personas es: ¿vale la pena leer el libro? puedo responderla con un «sí, sin duda», sabiendo que no es una serie policíaca de Netflix.

La opinión de los demás:

«No ficción narrada con un talento literario indiscutible». Agustín Squella, El País
«Un libro intenso y extravagante, sí, pero también memorable». Sergi Pàmies, La Vanguardia
«Un libro que sublevará tanto a la derecha como a la izquierda, demostrando por quéCercas es un escritor indómito, inconveniente e inclasificable. Con toda seguridad». Ricardo Baixeras, El Periódico

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