
Esta obra de Clara Sánchez se desarrolla en el mundo editorial, con sus intrigas, envidias, sueños, promociones y los autores premiados, un género poco frecuente y no siempre accesible. Dejando de lado eso que algunos llaman «calidad literaria», sin definirlo realmente, el éxito depende de factores en parte inexplicables. La prosa actual camina siempre en un inestable equilibrio sobre un lenguaje asequible, fácil de leer y razonablemente culto, y las leyes de la «dinámica de la lectura», esa ciencia dominada a la perfección por escritores de éxito como Dan Brown, Ildefonso Falcones, y los innumerables autores de novela negra. A esto se suma el tema central de la novela, sea la investigación de un crimen, sea una intriga política o incluso eclesiástica, sea un personaje peculiar que acapara la narración, sean hechos históricos debidamente manipulados o aspectos menos loables, como la violencia o el sexo. Los temas más transcendentales o las reflexiones filosóficas pueden añadirse siempre que no disturbien la linealidad, el flow de la obra.
El resultado, sumando la debida promoción por parte de la editorial, y la personalidad o las circunstancias del autor —un sobreviviente de Auschwitz, de las guerras tribales o de otros escenarios sobrecogedores—, puede ser un éxito o un fracaso.
Con frecuencia, obras que hubieran triunfado en un momento determinado pasan desapercibidas en otras. Hace unos años, Francisco Narla tuvo el buen criterio de esperar un tiempo prudencial hasta publicar Caja negra, pues el tema central, el suicidio de un copiloto de aviación civil, estrellando su avión junto con sus ocupantes, coincidió con el trágico incidente en los Alpes franceses, en circunstancias muy similares.
Clara Sánchez describe en esta novela un conflicto perfectamente posible. Marisa Salas, profesora de colegio, descubre por casualidad que uno de los superventas del momento, obra supuestamente de un joven escritor en la veintena, Luis Isla, es en realidad un plagio idéntico de Días de sol, novela que Marisa publicó treinta años antes y que pasó desapercibida, eclipsada por una autora boyante de aquellos años y de su misma editorial, Carolina Cox.
Las circunstancias de la publicación de la novela, las intenciones de Luis Isla y su familia, la maquinaria editorial puesta en marcha por el éxito de la novela y la intervención de diversos personajes vinculados directa o indirectamente a los dos autores forman el contenido de una novela interesante, que no es fácil dejar de leer hasta el final-
No faltan los guiños a la dinámica del éxito, a los intereses creados, a la ambición desmesurada y a cómo el éxito o el fracaso pueden subirse igualmente a la cabeza y llevar a la destrucción o a la enajenación de personas supuestamente exitosas.
Me ha gustado mucho.
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