
Susanna Tamaro vuelve en esta novela a sus orígenes: las novelas epistolares. La fórmula de su primer éxito, Donde el corazón de lleve, es la escritura lineal, sincera, directamente desde el corazón, que solo puede darse en una carta, no en un WhatsApp o en una llamada telefónica, ni a veces tampoco en una conversación cara a cara. Es posible que la charla durante un paseo por el campo también lo haga posible.
Chiara, una mujer a finales de los cincuenta, escribe tres largas cartas, que tiene previsto entregar a su marido Davide para abrirlas si a ella le pasa algo. Más adelante en la novela nos revela que está esperando un diagnóstico inquietante. La primera carta es a su hija mayor Alisha, adoptada a los cuatro años en un orfanato de Calcuta. La segunda a Ginevra, su primera hija biológica, y la tercera a Davide, su marido, médico rural tras un episodio que, sin culpa alguna por su parte, arruinó su carrera y su reputación.
Como es habitual en esta escritora, los personajes están perfectamente dibujados, con una gran riqueza en matices y silencios significativos que, en algunos momentos, son tan elocuentes como las descripciones. El tono distendido de las cartas, que Chiara escribe mientras pasa sola los días siguientes a la Navidad en la casa familiar en el bosque cerca de Parma, le permite rememorar los acontecimientos más relevantes de su vida: su niñez, su educación agnóstica, las expectativas familiares, que ella rechazó desde el comienzo, un noviazgo traumático con repercusiones en su conciencia, el modo en que conoció a su marido y la llegada —o la recogida, en el caso de la mayor— de los tres hijos de la familia.
Junto a la prosa sosegada y al mismo tiempo intensa y la sensibilidad para penetrar en el carácter de sus personajes, en las novelas de Tamaro me llama la atención su capacidad para integrar esas situaciones y acontecimientos, a veces traumáticos, que determinan nuestra vida y nuestras relaciones. Tamaro no juzga nunca a sus personajes. Respeta sus «derechos» y los trata con la benevolencia que merece cualquier persona, sin dejar por ello de mencionar aspectos críticos o desagradables.
Una vez más, no puedo más que recomendar este libro de Susanna Tamaro.
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