
Este breve relato es el quinto y último de la pentalogía La sombra del cardo de esta prolífica autora japonesa/canadiense. Está escrito originalmente en francés, como las demás obras recientes de la autora. Este hecho tiene cierta influencia en la relevancia que asumen las palabras japonesas en la novela. El protagonista y narrador de la novela es Tarô, el hijo mestizo y sordomudo de Mitsuko, que protagoniza la segunda entrega Hozuki, la libreria de Mitsuko y juega un papel muy importante en la primera, Azami, el club de Mitsuko.
El título, Maïmaï, el caracol de Tarô hace referencia a un pequeño poema escrito por Mitsuko, la madre del protagonista:
Maïmaï, maïmaï, ¿a dónde vas tan trabajosamente?
¿Qué acarreas en tu casa, tan grande? ¿Un pesar o una carga, o bien ambos?
Ah, no te queda otra que avanzar, como la vida. Ánimo, maïmaï. ¡Adiós!
Como se menciona dos veces a lo largo de la novela, el joven Tarô no entendió de niño lo que significaban las cargas y los pesares que arrastra el caracol en su concha, y que simbolizan los que él mismo tendrá que soportar con el tiempo.
Tarô ha ido creciendo y se ha independizado de su madre Mitsuko y su abuela (Bâchan en japonés), que viven en un piso sobre la librería de lance de la primera. Tarô Trabaja como modelo para una agencia, que también ocupa a su novia Mina, y se dedica a la pintura con un éxito creciente. La novela comienza con una llamada telefónica, en la que su abuela le comunica que su madre acaba de morir de un infarto. Esto cambia radicalmente los planes de Tarô, que se hace cargo de la herencia, del local de la tienda y del cuidado de su abuela. Poco después recibe una visita inesperada: Hanako, que de niña acudía a la tienda junto con su madre, la señora Sako, acude al local para dar el pésame a Tarô.
Como sucede en las cinco novelas de la serie, en las que todos los protagonistas tienen que enfrentarse a una o varias situaciones inesperadas, los personajes de Shimazaki reaccionan a la nueva situación de acuerdo con su carácter y sus deseos, también a medida que van apareciendo nuevos conocimientos, que pueden alterar radicalmente sus planes de futuro.
Escrita con delicadeza y sensibilidad, al igual que sus precuelas, la novela desgrana las situaciones y los encuentros sin grandes sobresaltos a pesar de las sorpresas que experimentan los protagonistas. El final abierto invita al lector a conservar a sus protagonistas en su memoria y disfrutar así una vez más de su existencia virtual.
La colección de las cinco obras en español compone una hermosa expresión gráfica:

Repito mi recomendación de leer las cinco novelas de la pentalogía en el orden en que fueron escritas: Azami, Hózuki, Suisen, Fuki-no-tô y Maïmaï