
Ramiro Pinilla es un escritor infravalorado, a pesar de haber ganado el Premio Nadal por Las ciegas hormigas y de haber sido finalista en el Premio Planeta por Seno. Obtuvo un mayor reconocimiento con la aparición de su trilogía Verdes valles, colinas rojas, y algunas de sus obras han sido traducidas a otros idiomas. Es posible que el hecho de escribir en español, con una prosa auténtica y sobria, y no en euskera, haya sido un obstáculo en su patria chica.
Este relato, aparecido en primer lugar en una revista literaria, antes de ser reeditado por Tusquets en 2025, recoge el paisaje, el ambiente de Getxo y algunos personajes de sus demás obras. Por el tema y su tratamiento, es evidente que el libro no pudo publicarse en vida de Franco.
Los protagonistas son Manuel, maestro de Algorta, y Mercedes, maestra en la misma escuela, así como Asier Altube, un inocente chico de quince años, lisiado tras un accidente con un carro, y Anaconda, la nieta natural y mestiza de uno de los patriarcas de la familia Altube. Aparecen también otros personajes de la trilogía, como el párroco y el alcalde.
La narración comienza cuando Manuel, el maestro, que acaba de salir de la cárcel, se entera de que han fusilado a tres de sus compañeros de celda. Este hecho, y un episodio narrado con gran delicadeza, despiertan sentimientos muy distintos en Manuel y en Asier. Manuel es extorsionado por el alcalde para que asuma su trabajo según las directivas de la Nueva España, algo a lo que el maestro no está dispuesto.
La novela es corta y da impresión de estar inacabada a pesar de su sorprendente final, pero es suficiente para bucear de nuevo en el mundo del Getxo de Pinilla.
Lo que opinan los demás:
«Es un verdadero disfrute volver a encontrarse con el universo literario de Ramiro Pinilla. Ahí está la ternura infinita del autor hacia los personajes del pueblo, hacia la gente normal que vive situaciones dramáticas. La épica de lo cotidiano en lo que fue un maestro. Elena Sierra, El Correo
«La escritura de Ramiro Pinilla es vigorosa, precisa, y resulta idónea para representar la conciencia interna de sus personajes.» Ascensión Rivas, El Cultural