
Esta novela ya está reseñada en este blog. En concreto, por Isabel hace unas semanas. Después de leer su opinión y de otras opiniones en Internet me decidí a leerla. Sobre todo, pero no exclusivamente, porque a estas alturas ya veo claro que Isabel y yo leemos siempre libros diferentes cuando nos ponemos con una misma obra literaria. También escribo una reseña propia completa, pues no me basta con responder a la otra.
Pero lo que realmente me ha animado a emprender la lectura de las 744 páginas de esta novela, de la que ya han aparecido más de 20 ediciones, ha sido una de sus características: el llamado (y consabido) realismo mágico. Soy un gran aficionado a este artificio literario, especialmente en sus dos ejecuciones más difundidas: la de Gabriel García Márquez y la de Haruki Murakami. A mi parecer, este libro se sitúa entre ambas concepciones, desarrollando un estilo propio.
La novela narra la fortuna, o más bien el infortunio, de la familia de Odisto Ardolento, natural de Jándula, un pueblo inventado de la provincia de Jaén, durante los años de la Guerra Civil y unos años anteriores y posteriores. Me ha llamado la atención el número de reseñas aparecidas en la red, tanto corporativas, de editoriales y cadenas de ventas, como particulares, de gente que tiene y mantiene un blog como este. A la vista de esta profusión de introducciones e interpretaciones, he decidido limitarme a los hechos más llamativos, y a invitar a todos los amigos de la literatura a leerlo.
La historia de nuestra Guerra Civil es conocida y desconocida al mismo tiempo, quizá sobre todo por el sesgo que tienen inevitablemente todas las narrativas y e interpretaciones. David Uclés no es una excepción. Tiene una visión personal, con todas sus antipatías y simpatías, prejuicios y juicios nunca imparciales. Y todo el derecho del mundo a tenerla, aunque no siempre coincida con la mía. Por otro lado, se aprecia un honrado esfuerzo por exponer con objetividad hechos tan difíciles de describir como las revanchas personales, la incapacidad de los políticos republicanos, la radicalidad del bando «sublevado», su táctica de tierra quemada y el odio a veces incomprensible de algunos milicianos y justicieros «leales». También aparecen los combatientes y activistas internacionales, entre ellos muchos hombres de cultura y personas tan merecedoras de crédito como Simone Veil o Georg Orwell. La novela combina rasgos y desarrollos generales con algunos muy particulares, como la huída o espantada de los republicanos de Barcelona y de Valencia, la resistencia de Madrid y los ajustes privados de cuentas.
Odisto Ardelento y su familia son los protagonistas de la novela, que se va desplegando en torno a ellos. Una familia que va a ir desapareciendo persona a persona y sufriendo bajo el destino inexorable relatado por el Narrador, que interviene personal y audiblemente en varios lugares y explica sus intervenciones, asumiendo un papel a lo divino o diabólico. Dos hijos del patriarca, José y Pablito, se enrolan en bandos diferentes, y van a encontrarse frente a frente a lo largo de la guerra.
El realismo mágico de Uclés incluye fenómenos inexplicables, como las plantas que provocan la congelación del que las pisa, la vidente que vaticina desastres o eö niño que se deshace al caer al arroyo para recuperar su caballo de cartón, y otros más espectaculares y globales, como la erupción de un volcán y la separación de la península de Iberia del resto del continente por el istmo, reparada provisionalmente por los zapadores con unas enormes grapas metálicas.
La figura de Franco, ridiculizado y llamado también por distintos apodos como cerillita, gallego,el ferrolano, o sencillamente dictador, adquiere un perfil particular, especialmente en la conversación que el Narrador mantiene con él en el Alcázar de Toledo. Un personaje que permanece siempre fiel a sí mismo es Odisto, que se ve obligado a exiliarse del pueblo y mantiene su imparcialidad hasta que regresa a su cortijo después de años de andanzas y peligros, para no encontrar prácticamente a casi nadie de su familia.
En resumen, una novela memorable, de las que valen la pena leer e incluso releer, a pesar de la opinión de Isabel.
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