
Me recomendaron este libro de una escritora australiana, ganadora de algunos premios locales. El hecho de que lo haya publicado Los libros del asteroide fue un factor importante a la hora de atreverme con esta novela de ficción «relativa», pues no sucede realmente mucho. La novela fue finalista en la elección del premio Booker.
La trama: una mujer recién divorciada decide salir de su ciudad natal, Sidney, y pasar temporadas largas en la zona de huéspedes de una pequeña comunidad religiosa en una zona rural. A pesar de no ser creyente ni tener experiencia de oración, se siente atraída por la vida sencilla y el ritmo sosegado de las hermanas, muchas de ellas de edad avanzada. Después de unas cuantas estancias decide quedarse en el convento, pero sin profesar. Toma parte en todas las actividades de las monjas y asume algunas responsabilidades, mientras en su interior van produciéndose cambios, no necesariamente en el ámbito religioso.
Dos factores perturban la vida de la comunidad: una enorme plaga de ratones, como sucede habitualmente en este país, que lleva a las monjas al límite de los nervios, y la llegada de una hermana que reside habitualmente en Tailandia, Helen, a la que la protagonista y narradora conoce de su época del colegio.
En las reflexiones y observaciones de la protagonista aparecen elementos evidentes, como la armonía con la naturaleza, el cuidado de las plantas y los animales, la convivencia con otras mujeres en un entorno estrecho y no siempre agradable, así como otros más profundos, como el perdón, las huellas que deja el dolor, la aceptación de la vida y la angustia. Probablemente, el cambio más relevante es su capacidad de observación de su entorno y de las demás personas. En la obra se cita a Simone Weil: «La atención es la forma más rara y más pura de generosidad». Esto es lo que la protagonista aprende en su nueva vida.
No sé cuánto hay de autobiográfico en la novela, que se lee con agilidad gracias a los factores externos que perturban la soledad de la comunidad y la narración sin elementos superfluos, salvo los deseados por la autora. La religión como tal y la experiencia religiosa no juegan realmente un papel relevante en la novela.
Me parece una lectura muy recomendable.
La opinión de los demás:
«De una sensibilidad exquisita […] Escrita con una prosa sutil y hermosa, el mensaje de Wood es íntimo, cautivador, valiente y desafiante». Francisco Recio (La Opinión de Málaga)
«Wood ha sabido plasmar la angustia existencial de forma original y potente.» Mey Zamora (La Vanguardia)