El campo, Robert Seethaler


He leído varios libros de este escritor austríaco, tanto en alemán como en traducción al español, y en general me han gustado mucho. Algunos me parecen excelentes, como Toda una vida. Su prosa combina una adecuada calidad literaria con un ritmo sosegado, de narrador experimentado. Los temas que le ocupan son muy variados, y con frecuencia trata del sentido de la vida y de la muerte.
Esta última es el tema que subyace a El campo. Aunque el título conserva el sentido del original alemán, habría sido posible añadir un «santo» al final del nombre. Y es que el campo al que se refiere es el viejo cementerio de una pequeña ciudad, y los protagonistas son nada menos que aquellos que han pasado a formar parte de sus habitantes en los últimos decenios. Muchos de ellos toman la voz en el libro, desde su perspectiva, para hablar de su vida, la única que han tenido, según su opinión, y en algunos casos el tránsito de esa vida a su actual existencia o no existencia. El autor no entra en consideraciones de tipo transcendente ni religioso: los muertos cuentan y eso es todo. Como corresponde a la vocación de Sherezade a que se siguen llamado todos los escritores, los personajes cuentan hechos de sus vidas, destacando en muchos casos esas casualidades que determinan el destino de una persona.
A lo largo del libro se echa de menos una cierta interrelación entre las historias narradas, pero no existe más que la que hubo en vida. Es posible que no haya conseguido sintonizar del todo con la mente de Seethaler, pero el libro no me ha parecido tan bueno como los demás. Al menos, es breve.

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