Lo que podemos saber, Ian McEwan


Esta obra de Ian McEwan es un buen ejemplo de madurez literaria. Más allá de sus obras más profundas, como La ley del menor, Sábado o Expiación, en las que el autor británico explora las profundidades de la conciencia humana, zarandeada por las circunstancias externas y las propias acciones, en Lo que podemos saber da un paso adelante, adentrándose en el tema de la culpa y la posible redención. El escenario es doble: la Inglaterra académica de Oxford a comienzos del Siglo XXI, con su afección intelectual y su hipocresía moral, y el mismo lugar cien años más tarde, después de que catástrofes naturales provocadas por el hombre y guerras nucleares de extensión limitada acabaran con el paisaje que conocemos, haciendo de Inglaterra un enorme archipiélago formado por islas e islotes.
La primera parte transcurre en 2114. Thomas Metcalfe es profesor de literatura inglesa de los años 1990 a 2030, y está investigando el paradero de una corona de sonetos. Un poco de erudición para comprender la complejidad de esta forma literaria: un soneto es una poesía formada por 14 versos octosílabos o endecasílabos, distribuidos en 3 párrafos de 4 versos y un pareado. La corona de sonetos consta de 14 sonetos encadenados, es decir, el primer verso de cada soneto es el último verso del soneto anterior. Al mismo tiempo, el soneto número 15 recoge los últimos/primeros versos de los demás sonetos. Hay un ejemplo muy típico en https://poderedomex.com/corona-de-sonetos/.
El soneto que investiga, obra del inventado poeta Francis Blundy, está dedicado a su mujer, Vivien, y se leyó una sola vez durante una memorable cena en el domicilio del poeta. La investigación se basa exclusivamente en las huellas digitales que dejaron los protagonistas: el matrimonio Blundy, sus amigos y vecinos y el primer marido de Vivien, Percy Green, fallecido unos años antes. A lo largo de la novela vamos conociendo los diarios del matrimonio, los correos electrónicos que intercambiaron y otros documentos, que nos permiten hacernos una idea de la personalidad de Vivien y de los problemas de conciencia que arrastra. Francis, por otro lado, se perfila como un escritor de fama, pagado de sí mismo y dispuesto a todo con tal de conseguir los fines que se ha propuesto.
Después de la segunda parte volvemos al Siglo XXI y leemos una especie de diario de Vivien, que nos revela detalles relevantes de su biografía y su relación con los demás personajes. Como es habitual en las obras de McEwan y su contemporáneo Julian Barnes, las reflexiones personales, sean del narrador, sean en primera persona, completan la narración y ayudan a superar la erudición de su escritura, que puede resultar excesiva para los que no hemos tenido la suerte de vivir y estudiar en Oxford.
Neben der Handlung und der Beschreibung der Charaktere thematisiert der Roman die Unzuverlässigkeit von Erinnerung und historischer Rekonstruktion.

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