
Este libro de Ernest Hemingway se publicó después de su muerte, y recoge experiencias propias del autor en distintos entornos. De forma similar al escritor, el protagonista de la novela, un norteamericano de nombre Thomas Hudson, llevó una vida de artista en el Caribe y luego en Cuba, antes de embarcarse en sentido literal en una patrullera persiguiendo a un barco de alemanes durante la segunda guerra mundial. La vida, tal como la entendía Hemingway, consta de pequeños placeres y grandes aventuras, impulsado de alguna manera por ideales políticos no siempre delimitados. Los sucesos que describe, desde su breve vida familiar y la vida y muerte de sus tres hijos, pasando por las tabernas y los prostíbulos de diferentes puertos y su actividad de pintor y escritor, pasan por los ojos del autor desde la perspectiva de una muerte cercana.
Lo más llamativo de la novela es el estilo consumado de Hemingway. No le hacen falta muchas palabras para describir una escena, o un paisaje, y al mismo tiempo se detiene en la descripción de la flora y fauna inimitables del Caribe y el carácter de las personas que va conociendo.
No voy a entrar en más detalles. Solamente recomendar este libro a los que saben disfrutar de la narrativa como tal, gracias también a la excelente traducción.
La opinión de los demás:
«Esta carta es para hablarte de un hombre joven que se llama Ernest Hemingway, que vive en París, escribe para el Transatlantic Review y tiene un futuro brillante… Yo trataría de encontrarlo enseguida. Es el mejor.» Carta de F. Scott Fitzgerald a Maxwell Perkins, editor de Charles Scribner’s Sons, 1924