Reconciliación, Juan Carlos I


Las memorias del Rey Juan Carlos I —en la Constitución no hay ningún título previsto para un Rey tras su abdicación— se han redactado originalmente en francés. Es decir, la edición publicada en España es una traducción. Un hecho que hay que tener en cuenta, así como el papel de la «biógrafa» del monarca, Laurence Debray. Me parece que la participación de Debray no está repartida por igual en todo el libro.
Se plantea en primer lugar la pregunta: ¿qué pretende Juan Carlos con este libro? El título habla de reconciliación, sobre todo con su país. Yo hablaría más bien de reivindicación. Sobre todo frente a su familia directa: en el libro se aprecia, junto a su lealtad a la Corona, una cierta decepción con el trato recibido por parte de su hijo, el actual Rey Felipe. En cuanto a su relación con su mujer, la Reina Sofía, se nota asimismo una decepción, quizá más comprensible a la vista de las infidelidades que confiesa indirectamente en el libro.
Para mí, lo más interesante es la narración de los años decisivos para la historia de España, comenzando con su formación bajo la mano vigilante de Franco, y sobre todo su participación y su implicación en el proceso que condujo a la nueva democracia, con participación de todos los que la esperaban. Menos conocidos son otros procesos, como la participación del Rey en el desarrollo económico y social, cooperando con presidentes de gobierno de distintos colores, y su «desaparición» de los poderes públicos, de conformidad con el papel asignado por la Constitución.
El último tercio me parece algo más flojo, pues mezcla una «confesión» poco concreta de sus «errores» con detalles familiares, menos interesantes a mi modo de ver, y con una autoalabanza clara en relación con su implicación en los avances de la sociedad española.
Este libro lo he leído también en el marco de una actividad de las bibliotecas municipales madrileñas, en paralelo con la autobiografía de Anthone Hopkins. Es interesante comparar y apreciar las diferencias entre ambos libros. Mientras Hopkins reconoce desde el comienzo sus defectos y carencias, el rey emérito asume en la totalidad del libro su papel de personaje histórico decisivo para España. La historia tiene aquí la última palabra, y todavía tienen que pasar muchos años para su sentencia.

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1 respuesta a Reconciliación, Juan Carlos I

  1. Isabel dijo:

    Confieso que no he leído el libro, aunque lo leeré, me interesa. Pero sobre lo que dice Javier que dice, creo que muchos españoles estaríamos de acuerdo en que no le pedimos cuentas de su vida privada, que es privada, sino de su vida pública. Y tiene la disculpa, si hay alguna disculpa, que los millones que tiene (eso nadie lo duda) al menos no han salido de las arcas públicas, sino de «regalos», «comisiones» y otras regalías, pero no ha sido en detrimento del dinero público. Eso no quita para que nos haya defraudado a todos con su soberbia, su ¿perdón de qué? y su aprovechamiento de su cargo para hacerse una fortuna personal que no le corresponde, porque ya estaba pagado. Así que la balanza es negativa: Creíamos que teníamos un rey que se creía eso de «Tenemos que ser ejemplares porque, como no nos votan, nos botan», que decía el mismo, y ha resultado que todo era postureo. El libro, por lo que dice Javier, no lo reivindica en absoluto

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