Suite francesa, Irene Némirovsky


Como ya he comentado en alguna otra entrada de este blog, Irene Némirovski es una de esas figuras de la cultura, en este caso, de la literatura, que nos abandonaron demasiado pronto, sin poder dejarnos un legado más extenso. Nació en Kiev en 1903 y murió en el campo de exterminio de Auschwitz en 1942. Hija de un banquero judío, se convirtió más tarde al catolicismo, cuando la familia vivía ya en París. La gendarmería francesa la apresó en 1942 y la entregó a las SS, la organización que administraba los campos de concentración y de exterminio. Murió en Auschwitz, al igual que su marido, Michael Epstein, que había ofrecido su libertad por la liberación de Irene. En 1929 escribió su primera novela, David Golder, y la envió bajo seudónimo a la editorial Grasset. A partir de ahí, sus obras gozaron de un éxito tan notable como efímero, pues murió pocos años después.
La Suite francesa estaba concebida como una especie de sinfonía de cinco movimientos. Solo pudo acabar los dos primeros, y dejó apuntes y anotaciones para los otros tres. Está ambientada precisamente en su época, comenzando con el ataque y la ocupación de Francia por los alemanes. La primera parte narra el éxodo, la huida de todos los franceses que se lo pudieron permitir de una ciudad, París, que no fue defendida por el ejército francés. En el libro se narran, alternando los capítulos, las aventuras y desventuras de varios fugitivos, tanto nobles como burgueses, tanto cultos como incultos, que atestaron las vías de salida de París buscando un refugio seguro o intentando llegar a sus propiedades lejos de la capital francesa.
Pero la guerra no se detuvo en París, y la ocupación alemana, sistemática e implacable, se hizo notar incluso en los pequeños pueblos de las provincias. La segunda parte narra precisamente la vida, o cohabitación, de los vencedores y ocupantes en Bussy, un pequeño pueblo al este de París, pero con una estructura rural y casi feudal. Muchas familias se vieron obligadas a alojar en su casa a un oficial de la Wehrmacht, y todos experimentaron en sus propiedades y en su vida ordinaria la presencia, al tiempo correcta y dominante, de los invasores. Las relaciones entre los jóvenes oficiales y la población, generalmente viejos, mujeres y niños, asumen un carácter más humano a medida que pasa el tiempo, pero sin dejar nunca de reflejar la situación en que se encontraban vencedores y vencidos.
La novela es una de las mejores obras escritas sobre los años de la ocupación, del colaboracionismo, del estraperlo y el mercado negro. Si se conoce a Némirovsky se comprende mejor a otros escritores, como Pierre Lemaitre.
En definitiva, muy recomendable.

Lo que opinan los demás:

«Una narración de un vigor extraordinario.» Le Monde

«Es preciso leer este libro.» Le Nouvel Observateur

«Suite francesa es una excelente novela que ha crecido con los años. […] La obra de Némirovsky debe interpretarse como un acto de resistencia del espíritu contra el fanatismo y la intolerancia Sus palabras aún nos iluminan.» El Cultural

Esta entrada ha sido publicada en Novela y etiquetada como . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta