El señor de las moscas, William Golding


Hacer una reseña de un libro escrito en 1954 y universalmente conocido parece un poco fuera de lugar en este blog. Sin embargo, resulta que este libro era una de mis «asignaturas pendientes» desde hace años. Había leído y oído criticas positivas y negativas, pero nunca tuve ocasión de leerlo hasta hace unos días, así que comento mis impresiones por si alguien aún no lo ha leído. William Golding fue un escritor y filósofo británico y premio Nobel de Literatura. Este es uno de sus libros más conocidos y, hoy en día, se considera de imprescindible lectura en colegios e institutos británicos, sobre todo por su excelente manejo del idioma inglés. En la traducción al español este aspecto, lógicamente, no procede, y nos tenemos que quedar más en el argumento y la trama. El libro es una alegoría de la naturaleza humana (sobre todo de la negativa), representada por un grupo de niños que, tras de un accidente aéreo, se ven solos, sin la presencia de ningún adulto, en una isla desierta. Aparecen aquí los liderazgos, la razón y la fuerza enfrentadas, el espíritu de masas, la sinrazón de la violencia, en un relato muy descarnado y que finamente te deja bastante mal sabor de boca. Creo que la visión de Golding sobre la raza humana es terriblemente pesimista y a mí personalmente el libro no me ha aportado gran cosa. Había que leerlo para poder opinar, pero nada más.

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1 respuesta a El señor de las moscas, William Golding

  1. Javier dijo:

    Comparto la reseña de Faustino. Golding se hizo famoso fuera de Inglaterra cuando recibió el premio Nobel en 1983. Esta novela —y la película, que se ciñe bastante al original, pero acentuando el carácter «juvenil»— alcanzaron gran éxito en todo el mundo, algo que, honradamente, me asombró.
    Se ha escrito mucho sobre esta novela. Yo intenté leerla una segunda vez, algo que recomiendan sus partidarios, pero tuve que dejarlo, pues iba desarrollando una enorme aversión contra una obra y un autor que, sea como sea, han sido reconocidos en todo el mundo. Como escribía alguien en otro blog: debo ser muy tonto o muy inculto, pero no me ha gustado.

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