Patria, Fernando Aramburu

Esta novela de lenguaje ágil, redactada como mosaico de episodios breves no correlativos, abarca un periodo de casi cuatro décadas, llegando hasta nuestros días. Protagonistas son dos familias guipuzcoanas sin apellido. Dos matriarcados, liderados por Miren y Bittori, amigas de la infancia y enfrentadas a raíz de la radicalización “nacionalista” de la primera. La militancia de un hijo de Miren en la banda armada y el asesinato (o “ejecución”) de Txato, empresario y marido de Bittori, tras un largo periodo de acoso y amenazas abren un abismo entre las dos matriarcas. El mismo abismo que encontramos en otras relaciones en el transcurso de la novela.
A lo largo de las numerosas páginas se va describiendo el mecanismo (o uno de los mecanismos) que lleva a la radicalización de jóvenes abertzales, a su captación para la banda armada, a la intervención de mediadores de ETA como, en este caso, un tabernero y el párroco del pueblo. También se percibe el ambiente fáctico de terror en el pueblo, que va aislando al empresario amenazado y a su familia, sea por convicción o por miedo. Y se describen, como contrapartida, la brutalidad de la investigación policial en la década de los ochenta y las trágicas consecuencias prácticas de la dispersión de los presos.
Pero la novela va más allá, y trata abiertamente del tema del perdón y del arrepentimiento, aunque sea desde una perspectiva más bien pragmática: la del joven deportista que inmola su vida y la de su familia en el altar del Euskal Herria y sufre en la cárcel al recordar los polos de naranja que le compraba el empresario ejecutado por su “talde”.
Es evidente que hay muchas más lecturas del “conflicto”, que se dejan de lado aspectos imprescindibles para comprender el fenómeno ETA y que, en cierto modo no explícito, se reduce el legítimo sentimiento “patriótico” a la actuación de la banda armada.
Durante la lectura resulta algo molesta la falta de referencias cronológicas en los capítulos, que pueden situarse en el tiempo sólo por el contexto de los protagonistas y por la fecha de atentados reales, como el de Miguel Ángel Blanco, o por las acciones policiales. De todos modos me ha parecido una buena novela, al menos para hablar de este episodio, esperemos ya pasado, de la historia de Europa.

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Una respuesta a Patria, Fernando Aramburu

  1. Isabel dijo:

    Es particularmente exacta la descripción de los sentimientos radicales y el victimismo: «Primero nos oprime el Estado y ahora nos oprimen las víctimas», llega a decir Miren cuando Bittori vuelve al pueblo; creo que Aramburu no da fechas porque el sentimiento abertzale está fuera de la realidad; la novela se podría ubicar en cualquier época: el pueblo vasco, la causa de Euskal Herría… todas las consignas son atemporales, y Miren está constantemente hablando con consignas. También me ha parecido perfecta la lenta adaptación de las víctimas, su mentalización de que el perdón es suficiente como compensación, y, por contra, el enrocamiento de una parte de «los otros» (Miren otra vez) en que no tienen que pedir perdón, que han sufrido, que siguen oprimidos… que no se bajan de las consignas. Así que estupenda novela. Como narración de una sociedad en conflicto, está a la altura de El converso (Delibes) o La verdad de las mentiras (Vargas Llosa).
    En resumen, prácticamente perfecta (como diría Mary Poppins)

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